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5 Blancos argentinos para admirar al Riesling

Es la uva blanca más importante de Alemania y protagonista de grandes vinos, y si bien en la Argentina todavía son pocas las etiquetas en el mercado, resultan suficientes para reflejar la solidez de su carácter único.

Ya no importa si hace frío o hace calor, si en la mesa se sirven carnes o pescado, ni siquiera hace falta sentarse a la mesa para disfrutar los vinos blancos argentinos de hoy. Su auge llegó para equilibrar un poco la eterna supremacía de los tintos en las preferencias de los consumidores locales.

Están los de siempre; cepajes consagrados que poco a poco van afinando y ganando en complejidad, tipicidad, sentido de lugar y, sobre todo, en longevidad. Tal es el caso del Chardonnay, de algunos Torrontés, unos pocos Semillon, también Sauvignon Blanc y un puñado de white blends. Es cierto que el Chardonnay suele ser el que mejor resiste el paso del tiempo, mientras que, los otros se disfrutan mejor cuando jóvenes, por sus impetuosas fragancias. No obstante, las calidades actuales permiten guardar un par de botellas a la espera de aromas y sabores más complejos, que van mucho más allá de la juventud.

Por otra parte, todavía hay variedades que deben contar qué y cómo son, antes de demostrar de dónde vienen. Tal es el caso de la Chenin, la Pinot Grigio, la Viognier, la Tocai Friulano y la Riesling, por nombrar a las más representadas en el país, entre las uvas blancas alternativas. Aunque también habría que mencionar el resurgimiento más original tienen que ver con dos variedades blancas que nunca se habían elaborado con pretensiones de buenos vinos; Pedro Giménez y Moscatel Blanco.

Sin embargo, entre todas ellas hay una que sobresale por su estirpe de gran cepaje y prestigio, por ser la protagonista de los mejores blancos alemanes; para muchos, los mejores del mundo después de los Chardonnay de la Borgoña (Francia). Y el pasado viernes 13 de marzo fue su día internacional. Sí, hablamos de la uva Riesling, dueña de perfil aromático único.

Su nombre proviene de la palabra alemana «rüssling», que significa «pálido», y tiene más que ver con el color del racimo que con el brillo de los vinos logrados. Conocida por dar vinos con diversos niveles de dulzor e increíble potencial de envejecimiento, ha encontrado expresiones excepcionales en regiones como Mosel en Alemania, Alsacia en Francia. También Austria, Italia y en diferentes zonas del centro de Europa hay varios viñedos de Riesling, siempre en zonas de clima fresco, que se destacan.

Fuera del Viejo Continente también se encuentra, pero en muy pequeñas proporciones, como en Australia, destacándose en los valles de Clare y Eden, Sudáfrica, Estados Unidos, Chile y en la Argentina.

Acá, si bien son pocos, existe una masa crítica representativa de su carácter y que la hace quedar muy bien. Por eso hoy, es sin duda, un día para explorar y disfrutar de los múltiples matices de esta popular uva blanca.

Se cree que la Riesling desciende de una antigua vid silvestre que habitaba en los bosques a lo largo del río Ródano. Su progenitor era resistente a las heladas y tenía frutos diminutos. Posteriormente, se cruzó con la Traminer y después con la Weiser Hoinish, lo que proporcionó a las uvas energía, resistencia a las enfermedades y alta acidez.

Hacia finales del siglo XIX, el Riesling alemán ya era muy apreciado, junto con el Pinot Noir, los magníficos blancos de Borgoña y los nobles tintos de Burdeos. Pero su prestigio se vio gravemente afectado tras dos guerras mundiales. Por suerte, a finales del siglo XX, muchos jóvenes viticultores ambiciosos llegaron a Alemania, contribuyendo a un renacimiento del interés por la famosa variedad. Ese período se conoció como el «Renacimiento del Riesling».

¿Cómo es el Riesling?

Posee una alta acidez natural y una paleta aromática que nunca aburre. Su mayor gracia no pasa por su relación con el roble, sino por su capacidad de reflejar su lugar, porque es “hipersensible al terroir”, y se da mejor en suelos bien pedregosos. Sus vinos suelen ser longevos, y su carácter original perdurar por muchos años. Una característica distintiva de la uva Riesling es su sencillez. Sus vides se adaptan de maravilla a las tierras frías y son capaces de dar fruto incluso en las condiciones más duras. Los expertos también destacan la versatilidad de sus sabores, con tonos herbáceos y florales cuando se la cosecha temprano, y afrutados complejos si se las cosecha más tarde.

Un dato curioso es que el Riesling seco se adapta perfectamente a casi cualquier cocina. El requisito principal es que la comida sea rica en especias o incluso picante. Por lo tanto, este vino es una excelente opción para acompañar numerosos platos de la cocina oriental, china o india. El Riesling no se parece a ningún otro vino blanco,

tiene personalidad propia, y eso se reconoce fácilmente. Considerada una de las variedades más antiguas y nobles del mundo, poco a poco en la Argentina va ganando protagonismo. Sin dudas, su clave de éxito es la acidez integrada y natural que no solo le aporta frescura, sino que le asegura una gran longevidad en botella.

Por el momento hay menos de 100 hectáreas plantadas. Y si bien, esta superficie equivale al 0,21% de las variedades blancas cultivadas en el país, y a un 0,04% del total de uvas, aproximadamente, en algunas zonas va ganando más protagonismo. Por ejemplo, en Mendoza, donde hay más de 50 hectáreas, en La Costa Atlántica,

También en Chubut viene creciendo, y hasta en Misiones se están haciendo pruebas con Riesling. Y no solo su escasez lo hace exclusivo, también su carácter. Es por ello que todos los Riesling nacionales, ya sean varietales o en blends, están muy bien logrados y cautivan con su particular expresión.

5 vinos de mujeres para admirarlas más

Amalaya Brut Nature

Bodega Amalaya, Salta, Cafayate $$

Es una de las pocas uvas blancas que se adaptó en el NOA y acompaña (muy bien) al Torrontés. Este es un original blend espumante de Riesling (80%) y Torrontés (20%), que sobresale por sus aromas expresivos, frutales y florales. De paladar refrescante, potenciado por sus burbujas persistentes, que prolongan su final de boca. Puede servirse como aperitivo o en la mesa, acompañando platos informales (picadas, sushi, pizzas, etc.).

90 Puntos Portelli

Losance Riesling 2023

Losance, Mendoza, Valle de Uco, Los Chacayes $$

Este blanco, que posee un 10% de Chenin Blanc, refleja muy bien la equilibrada simpleza que se logra con esta variedad. Acá, más allá del contacto con las borras finas, para darle complejidad, lo que domina en su paso por boca es su gracia refrescante, propia de una cosecha temprana. Pero también, de una zona con energía propia. Ideal para servir como primer vino de la comida.

90,5 Puntos Portelli

Humberto Canale Old Vineyard Riesling 2023

Humberto Canale, Río Negro, Alto Valle de Río Negro

Este blanco se elabora con uvas del viñedo más antiguo de Riesling (Finca La Morita, 1937, en General Roca, Alto Valle de Río Negro) de la Patagonia. Y para el hacedor Horacio Bibiloni, esta 2023 fue “una cosecha de excepción”. Y algo de eso se percibe en sus aromas integrados, con buen carácter de frutas blancas y dejos florales.

En boca es mordiente, con dejos cítricos y una tipicidad tan fresca como persistente. Beber entre 2026 y 2028.

91 Puntos Portelli

Luigi Bosca Riesling 2025

Bodega Luigi Bosca, Mendoza, Luján de Cuyo $$$

Si bien este vino nace de la visión del Ing. Arizu y sus vides cuidadas en Finca Los Nobles, hoy es Pablo Cúneo quien está detrás de este blanco, ahora elaborado con uvas provenientes de plantas de 20 años. Sin paso por madera, para mantener intacta la frescura del viñedo, resulta un blanco voluptuoso y untoso, muy bien equilibrado por la acidez, que resalta sus notas complejas en su trago. Y, con el tiempo, se abre en la copa. Beber entre 2026 y 2028.

92 Puntos Portelli

Trapiche Costa & Pampa Riesling 2024

Trapiche Costa & Pampa, Buenos Aires, Chapadmalal $$$

Ezequiel Ortego es el enólogo de la primera bodega de influencia oceánica del país, una de las pocas que elabora Riesling, desde hace más de diez años. Esa experiencia, junto con la adaptación de las plantas, le permiten al hacedor, lograr un blanco vibrante, de aromas y paladar austero en sus sabores, pero con texturas que le dan carácter. Ideal para acompañar frutos de mar y pesca con salsas algo picantes. Beber entre 2026 y 2028.

92 Puntos Portelli