junio 6, 2024

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5 Tintos que se disfrutan más en invierno

Cuando se viene el frío vuelven a la mesa los típicos platos de olla; guisos de todo tipo y polenta en distintas versiones se suman a las recetas a base de arroz. A la mayoría de ellos conviene acompañarlos con tintos de buen cuerpo y concentración para calentar el alma y el paladar.

Si en primavera renacen los rosados, en las fiestas los espumosos y en verano los blancos, el invierno es, sin dudas, la estación ideal para disfrutar los buenos tintos argentinos, más allá que sean los más tomados a lo largo del año. No obstante, desde el cambio de milenio y de la mano del auge del vino en nuestro país, la desestacionalización domina la escena vínica.

Sin embargo, hay algo entre el invierno y los vinos tintos, porque se da la lógica. El vino tinto se toma a temperatura ambiente, la cual no significa 30 grados en verano ni 10 en invierno. Esta costumbre viene de los castillos franceses de la Edad Media en los que el tinto se servía “chambré”, y esa temperatura rondaba los 15/16 grados. Si a eso se le suman los dos grados que gana el vino apenas ingresa en la boca, se estará en los 18 grados ideales para los tintos. Por sobre esa temperatura, sobresaldrá el alcohol. Y se sabe, los vinos nacionales son generosos en alcohol por nacer en suelos pobres y climas soleados y desérticos. Es por ello que la temperatura de servicio será clave para disfrutar los buenos vinos tintos, incluso en invierno. Fundamentalmente porque el consumo se da en el interior de las casas, restaurantes y hoteles, y al calor de las estufas a leña en el mejor de los casos. Esto significa que, para disfrutar el vino, el contenido de la botella es solo una parte, y la situación termina siendo tan importante como el vino, la comida y la compañía, entre otros aspectos que influyen en su disfrute.

Es por ello que llegar a un lugar desde el exterior cuando hace frío, predispone mejor a comer platos calentitos y contundentes, acompañados de vinos que estén a su altura.

Los platos de olla que reviven en invierno son los guisos, empezando por el locro, gracias a las fechas patrias (como 25 de mayo, 20 de junio y 9 de julio). Este guiso andino a base de maíz, también se ha convertido en un clásico en las principales ciudades del país. También el guiso de lentejas gana protagonismo. Y si bien el asado no afloja, son dos comidas que suelen hacerse mucho en las casas. A estos se le pueden sumar otros guisos, a base de arroz y fideos, con carnes de distinto tipo. En esta categoría se puede sumar la polenta con osobuco. Todos estos platos tienen algo más que la cuchara en común, son contundentes y, como tales, precisan de vinos que puedan estar a su altura. Si se lo sirve con blancos, rosados o blancos, el contraste de la temperatura será mayor, porque todos ellos se sirven fríos. Además, no tienen el cuerpo suficiente, más allá de algunas excepciones. Por lo tanto, hay que apostar a los tintos. Si se eligen livianos, tipo Criolla o Pinot Noir, el maridaje puede funcionar, sobre todo en sabores. Pero sin dudas, un tinto carnoso y con buen volumen, donde la fruta conviva con las especias y las notas de madera, de trago equilibrado pero consistente será el ideal. Porque el secreto de una buena combinación de lo que se bebe y se come es que ninguno de los dos sobresalga, sino que sintonicen mejor juntos. Siempre, después de un bocado va el vino (y no el agua) para poder apreciar los matices del maridaje. Porque no solo son aromas y sabores que se funden en boca, también son texturas. Y los guisos suelen tener muchas cosas, suelen ser jugosos y masticables, con especias y salsas, y muchas veces con la carne. Todo eso realzado por la temperatura del plato. Esa boca atemperada e inundada de sabores necesitará de un vino de trago amable, que no sea tan protagonista desde el vamos, sino que gane con la combinación. Claro que en la copa va a tener que expresar sus aromas, pero luego serán sus sutilezas acompañando el plato, sus mejores atributos.

Antigal One La Dolores Single Vineyard Malbec 2020

Antigal Winery & Estates, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary ($$$)

Sin dudas, hay una interpretación más clásica de Gualtallary en este vino de aromas equilibrados a frutas rojas maduras, con dejos ahumados y hasta cárnicos, propios de una larga crianza. Y sus taninos firmes resaltan esas notas sobre el final de boca. Beber entre 2024 y 2026.

90 Puntos Portelli

Flechas de los Andes Gran Cabernet Franc 2021

Flechas de los Andes, Tunuyán, Valle de Uco ($$$)

El enólogo Pablo Richardi conoce muy bien esta variedad, ya que la utiliza en el vino top de la casa desde hace casi quince años. Y en esta cosecha ha logrado un exponente más fresco, que ofrece aromas perfumados y delicados a hierbas dulces, que hablan de tipicidad. De buen volumen, paladar franco y mordiente fino que anticipa su equilibrado final de boca. Beber entre 2024 y 2027.

91,5 Puntos Portelli

Renacer Malbec 2019

Renacer, Mendoza ($$$)

Combinación de uvas de Paraje Altamira, Gualtallary y El Cepillo en el Valle de Uco, y

una parte aportada por Perdriel (Luján de Cuyo, donde está la bodega). Así se logra este Malbec de paladar fluido, pero que llena la boca con sus texturas finas, que a su vez resaltan el carácter típico de frutas de baya con dejos ahumados suaves de la crianza (24 meses en barricas). Es un vino que aún tiene mucho camino por recorrer. Beber entre 2024 y 2028.

91,5 Puntos Portelli

Bianchi Particular Cabernet Sauvignon 2019

Bianchi, Mendoza, San Rafael ($$$$)

La personalidad del Cabernet Sauvignon de San Rafael es bien reconocida por los consumidores exigentes, y este es uno de sus grandes exponentes porque Silvio Alberto ha logrado nuevamente un vino apoyado en su carácter frutal, con texturas incipientes y una frescura que aporta profundidad. Beber entre 2024 y 2028.

91,5 Puntos Portelli

Pastoral 2021

Bodega Pastoral, Las Compuertas, Mendoza ($$$$$)

A partir de viñas viejas de Malbec de Las Compuertas y con un toque de Cabernet Franc (10%) de Gualtallary, el winemaker y viticultor Federico Isgro logra un vino de aromas intensos y ahumados, con algo de potencia. Paladar compacto y fresco, buen cuerpo, con nervio y taninos firmes. La frescura, sello distintivo del hacedor, equilibra la fuerza y el buen músculo del vino, aportando fluidez a su trago y moderando su final de boca. Beber entre 2024 y 2031.

93,5 Puntos Portelli