El sábado 14 de febrero es San Valentín que, si bien es una “celebración importada”, con los años fue tomando fuerza, y cada vez son más las parejas que se animan a festejar su amor ese día. Y más allá del aspecto comercial asociado a la fecha, muchos prefieren aprovechar ese día para reforzar sus sentimientos, ya sea con un simple saludo, con un pequeño regalo o una comida romántica. En todo el país, en esa fecha habrá muchas alternativas para vivir un momento de seducción que alimente el vínculo, y será más una cuestión de imaginación y dedicación que de presupuesto. Pero sin dudas, se trata de una excelente oportunidad para privilegiar los gustos y deseos del otro en pos de compartir una experiencia seductora.
Ya sea en casa, en un bar o en un restaurante, hay que pensar en ese vino que a la pareja le gusta o le hace revivir buenos recuerdos. Y si bien el tema del maridaje es importante, aquí se privilegia el festejo de a dos, y por eso todas las fichas hay que apostarlas a un solo vino, a menos que se trate de un menú por pasos en un restaurante. Por lo tanto, la elección del vino puede ser el primer gran paso para tener éxito en San Valentín. Olvidarse de las preferencias personales, sobre todo si se tratan de tintos corpulentos, porque esos suelen ser más pesados y concentrados (además, tiñen de violeta los dientes), y es necesario terminar la comida en perfectas condiciones, para tener ganas de seguir celebrando. Lo mejor será elegir un vino pensando en el mayor disfrute del otro, que sea fresco y liviano para que la sobremesa se alargue. Cabe destacar que el vino no debe ser protagonista, sino un aliado silencioso. Es decir, acompañar aportando lo suyo, al igual que la comida elegida.
En casa puede ser una preparación inusual y entretenida, pero también de estructura liviana. Hasta un delivery puede ser suficiente, siempre y cuando se rompa con la rutina. Claro que el maridaje es importante, pero no se trata de un evento gastronómico sino de un momento de seducción. El Champagne sería el vino ideal, porque simboliza la celebración en su máxima expresión, y también por ser refrescante y tener estructura vivaz para acompañar muchos tipos de comida. Los Nature y Brut Nature suelen ser los más finos y delicados, mientras que en los Extra Brut y Brut el final es más amable, gracias al licor de expedición. Pero los rosé son los más elegidos.
Por su parte, por la época del año, los vinos blancos también pueden ir muy bien, sobre todo si es un vino que reviva el paladar con cada trago, pero no por ser contundente sino refrescante. Recordar que están los aromáticos (Torrontés, Sauvignon Blanc, Gewurztraminer, etc.); que muchas veces remiten a notas florales; y los más austeros (Chardonnay, Semillon, Pinot Gris, etc.). Ambos pueden cumplir muy bien con el objetivo y lucirse con sushi, pescados y carnes blancas, o simplemente con una buena tabla de quesos. Pero hay un vino que en esta ocasión asoma como la mejor opción; el rosado. Las variedades no importan tanto como sí el estilo, y eso es fácil de apreciar antes de abrir la botella. Porque al ser transparente se aprecia la tonalidad de su color y, cuánto más suave, más delicado será el vino. Para una mejor impresión, elegir uno joven y del año y, de ser posible, uno de botella original.
No obstante, si el tinto es el preferido de la pareja, sin dudas el más seductor será el Pinot Noir, aunque cada vez se elaboran más Malbec y hasta Cabernet Franc de cuerpo liviano y ágil, capaces de acompañar una velada sin llamar la atención. Pero el Pinot Noir tiene algo que lo hace especial, por eso lo llaman “el rompe corazones”. Por un lado, es un vino original por su escasez y por ser el protagonista del vino más caro del mundo (Domaine de la Romanée-Conti, Borgoña, Francia). En la Argentina hay muy buenos exponentes, sobre todo de Patagonia y del Valle de Uco. Los más destacados suelen ser equilibrados y frescos, con un carácter frutal muy sutil (cerezas) y suaves especias. Sus taninos siempre son delicados e incipientes. Un vino armónico en aromas, sabores y texturas, que se puede disfrutar solo por copa o acompañando carnes y pastas de todo tipo. Evitar servirlo con algo dulce como chocolate porque eso rompería su armonía.
Rosaura Escorihuela Gascón Malbec 2024
Escorihuela Gascón, Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $$
Nombrado en honor a la esposa de Miguel Escorihuela (fundador de la bodega en 1884), refleja la perseverancia y compromiso que forjaron un ícono de la vitivinicultura Argentina. Es la última novedad de la casa, un Malbec con la fuerza del lugar, interpretado de una manera actual por el joven winemaker Matías Ciciani Soler, De aromas expresivos, entre frutados y herbales. Paladar franco y fresco, fluido y consistente, con taninos casi vibrantes que invitan a otro trago. En la mesa, puede acompañar muy bien tanto las típicas carnes rojas asadas, como las pastas con diversas salsas. Beber entre 2026 y 2028.
91,5 Puntos Portelli
DV Catena Nature
Catena Zapata, Mendoza, Valle de Uco, Tupungato ($$$)
Blend de Chardonnay (70%) y Pinot Noir (30%), elaborado por Alejandro Vigil con método tradicional, con 30 meses sobre borras. Es un vino que al enólogo no solo le gusta hacer sino también tomar. De aromas clásicos y elegantes, frutas blancas maduras y panificados, paladar tenso y amable, burbujas finas y persistentes, y un final complejo. Un espumoso equilibrado para disfrutar por copa, pero también con estructura para la mesa.
92 Puntos Portelli
Luigi Bosca De Sangre White Blend 2024
Luigi Bosca, Mendoza, Luján de Cuyo ($$$)
Hace un par de cosechas que este blend ya está definido en su composición (Chardonnay, Semillón y Sauvignon Blanc) y en sus orígenes (viñedos propios en Gualtallary y Tupungato). De aromas expresivos, con dejos florales, paladar franco y fresco, con texturas mordientes. Y ese nervio resalta su carácter de frutas blancas ácidas y cítricas sobre el final de boca. Se nota que en esta añada es más protagonista el viñedo que la bodega. Beber entre 2026 y 2028.
91 Puntos Portelli
Domaine Nico Grand Mére Pinot Noir 2022
Domaine Nico, Mendoza, Valle de Uco, Villa Bastías ($$$$$)
Acá no se trata de reflejar la tipicidad de la uva en el vino sino el carácter del lugar, a través de esta variedad que, como todos saben, es las más delicada entre las tintas. Y una vez más, el hacedor y (ahora) doctor Roy Urvieta logra un vino de aromas delicados, con cierta complejidad. De paladar fresco y franco, con taninos finos. Y si bien no es profundo, su expresión es bien elegante. Beber entre 2026 y 2029.
93,5 Puntos Portelli
Susana Balbo Signature Rosé del Valle de Uco 2023
Susana Balbo, Mendoza, Valle de Uco ($$$$)
Desde su nacimiento en la cosecha 2016, este rosado causó alto impacto, por fuera y por dentro. Blend de Malbec (60%) y Pinot Noir (40%) de aspecto delicado y aromas frutados. Su paladar es franco y fresco, con un paso por boca dominado por sus texturas, que resaltan las notas de frutas rojas en el final de boca. Beber entre 2026 y 2027.
91,5 Puntos Portelli