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5 vinos tintos ideales para las mesas de otoño

Las costumbres argentinas cambian cuando se viene el frío y reviven los platos de cuchara, de sabores consistentes y profundos, que calientan el alma y piden vinos contundentes pero equilibrados para lograr maridajes inolvidables.

Se sabe que la vid tiene su ciclo; duerme en invierno, florece en primavera, crece y entrega sus frutos en verano, y se prepara para recuperarse en otoño. Y esos cambios climáticos que tanto influyen en la naturaleza, naturalmente influyen en las personas. En cuanto a las costumbres gastronómicas, se dejan de lado las comidas livianas que se adoptan en verano, más por cuidar la figura que por preferencia, y vuelven a escena los platos de cuchara. Esas preparaciones, generalmente de olla, que llevan largas horas y muchos ingredientes que se ensamblan de una manera única en recetas que fueron pasando de generación en generación.

Ya sea en casa o en el restaurante, el frío “obliga” a pedir un plato calentito y meas consistente, de esos que le devuelven el alma al cuerpo. Por eso, durante el otoño, es una gran oportunidad para conocer vinos tintos que van muy bien con los guisos; con el de lentejas y el locro a la cabeza; y otros platos caseros como pastas con estofado y polenta, entre muchos otros.

Claro que el gran protagonista en la Argentina siempre es el Malbec y más de Mendoza, simplemente porque es mayoría. Y esa mayor masa crítica le permite siempre destacarse en cantidad y calidad del resto. Es cierto que cada vez hay más exponentes con carácter propio y, según los hacedores, el Malbec es una uva ideal para mostrar lugares, porque se adapta muy bien a los diferentes terruños. Esto explica que cada vez se “sienta” menos la bodega, gracias a que muchos winemakers ejercen la mínima intervención, aunque una mayor observación. Además, hoy las crianzas son mucho más sutiles. Y esto resulta en vinos más de fruta y con sus expresiones más equilibradas, siempre teniendo en cuenta las características que aportan clima y suelo en cada región. Más allá del Malbec, otro tinto ideal para descubrir en otoño puede ser viene el Cabernet Franc que, con menos de dos mil hectáreas, hace mucho ruido, y ya dejó de estar de moda para convertirse en otra de las variedades que muestra muy bien las regiones. Claro que nunca hay que subestimar al rey de los tintos, el Cabernet Sauvignon, del cual en la Argentina hay más de 15.000 hectáreas plantadas. Y si bien supo ser el protagonista de los (pocos) grandes vinos nacionales del siglo pasado, quedando relegado por el auge del Malbec, ahora quiere volver con todo. Motivado, no solo por el carácter distintivo del cepaje en el país, sino también porque representa casi el 20% del vino consumidor en el mundo.

Está claro que la originalidad no es sinónimo de calidad, pero llama la atención. Y eso, a la hora de efectivizar una venta, se torna muy importante. Por eso, siguen surgiendo vinos de otras cepas. Algunas importantes y clásicas internacionales como el Merlot que, a empieza a volver de la mano de etiquetas pretenciosas. Porque si bien tuvo que ceder su lugar; recordar que hasta hace pocos años era la variedad de uva tinta más plantada del mundo; sigue siendo una gran uva, dueña de una nobleza única y protagonista de algunos de los vinos más prestigiosos del mundo. Es por ello que algunos hacedores locales se están volviendo a animar, apostando por exponentes que llamen la atención y le devuelvan su merecido prestigio.

Y otra uva clásica que empieza a verse cada vez en más vinos es la Sangiovese, la reina de la Toscana y que, curiosamente, en la Argentina estuvo siempre poco desarrollada, a pesar que la mayoría de los viticultores son de origen italiano. Por suerte, de la mano de jóvenes hacedores que saben de qué se trata, está surgiendo. Y, como los grandes vinos italianos, acá da vinos ideales para la mesa, porque sus taninos incipientes son suaves y su cuerpo es ligero, no tanto como el del Pinot Noir, pero más liviano que un buen Malbec. No por casualidad es el responsable del “vino de tavola” más elegido del mundo; el Chianti.

Todos estos vinos son ideales para acompañar platos de sabores consistentes, muchos de los cuales suelen servirse en otoño, como por ejemplo el locro, el plato patrio por excelencia que revive cada año en esta época del año. Y si bien el maridaje no es una ciencia cierta, la adecuada combinación ofrece más placer a los comensales. El Malbec, que es el vino argentino más emblemático, más producido y el que más se vende, aquí y en el mundo, ofrece la mejor opción, más allá de su diversidad de estilos.

Para las texturas y frescura del Cabernet Franc, con sus reconocidos dejos herbales, pensar en pastas rellenas de carne como lasaña y ravioles, con salsa tipo boloñesa, es muy acertado. El Cabernet Sauvignon también es reconocido por su estructura tánica, por eso mejor elegir aquellos con algunos años de guarda porque se muestran más equilibrados. Su complejidad y su capacidad de absorber las notas de crianza, sin perder consistencia en su trago, son ideales para acompañar un estofado de carnes con papas. Para lograr un maridaje inolvidable con el tradicional guiso de lenteja, hay que ir por la suavidad de un buen Merlot. Este tinto equilibrado permite disfrutar de los tres pilares del plato; un sofrito aromático de cocción lenta para la base, una selección equilibrada de carnes (como panceta y chorizo colorado) para la profundidad de sabor, y el control preciso del líquido y el punto de cocción de las legumbres.

Y para acompañar una polenta con albóndigas la mejor alternativa será un Sangiovese, porque su fresca intensidad ayudará a limpiar el paladar y prepararlo para disfrutar el siguiente bocado.

Recordar siempre dos cosas. Por un lado, no hace falta esperar una ocasión especial para descorchar un buen vino, ya que descorchando un buen vino se puede generar una ocasión especial. Y por el otro, el círculo virtuoso del maridaje es bocado (comida), trago (vino) y sorbo (agua), entendiendo que no es uno, uno y uno, pero sí en ese orden. Porque lo importante es que después de la comida llegue al paladar el vino con sus sabores y texturas para que se logre el maridaje.

5 Vinos tintos ideales para las mesas de otoño

Ruca Malen Capítulo Dos Cabernet Franc 2023

Ruca Malen, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary $$$

Agustina Hanna sigue sacudiendo el vino argentino con sus nuevos vinos de Ruca Malen. Como este tinto posee que posee un muy buen carácter herbal, que habla de su tipicidad. De aromas compacto y frescos, con notas de pimientos muy elegantes, aunque marcadas. No obstante, sus aromas son pulidos y prolijos. Y si bien su paladar también es compacto y más de fruta negra, ostenta un buen agarre. Además, es voluptuoso y franco, fresco y de trago incipiente, ideal para lucirse en la mesa. Beber entre 2026 y 2027.

91 Puntos Portelli

Tiempo Infinito Sangiovese 2023

Flor Silvestre, Mendoza, Valle de Uco, Alto La Arboleda $$$

Santiago y Agustín son bisnietos de viticultores de la zona, y decidieron hacer su propio camino. La historia de su familia es comparable al ímpetu de juventud que tienen ambos; arquitecto e ing. agrónomo respectivamente. Y el origen de este Sangiovese; una de las dos variedades más icónicas de Italia; fue una estaca que 1950 trajo un inmigrante y, con el permiso del nono de los chicos, la plantó. La historia cuenta que tan bien se arraigó que don Zingaretti llegó a plantar una hectárea, de aquella estaca. Y que, a su famoso Malbec, siempre le puso un 10% de Sangiovese. Este es un vino microvinificado con muchos cuidados, de aromas delicados y terrosos, con dejos de crianza, pero la frescura domina y resalta la fineza de sus taninos mordientes. Beber entre 2026 y 2028.

92 Puntos Portelli

Mariflor Cabernet Sauvignon 2021

Rolland, Mendoza, Valle de Uco, Tunuyán $$$

Para muchos el Cabernet Sauvignon es la próxima apuesta de la vitivinicultura Argentina después del Malbec. Por su capacidad de adaptación y por el know how que tienen muchos con esa variedad. Pero el Valle de Uco era una incógnita, no obstante, hoy hay varios exponentes que demuestran que también allí puede madurar de manera completa. Este es un vino amplio, bien con el sello de Rolland. Jugoso en boca, con los taninos incipientes y con esas notas de grafito que anteceden a la fruta negra y a los dejo serbales propios del lugar, y que hablan de un vino delicado con muy buen potencial de guarda. Beber entre 2026 y 2030.  

93 Puntos Portelli

Patito Feo Merlot 2023

Mosquita Muerta Wines, Mendoza, Valle de Uco $$$$

Es lo más nuevo de la familia Millán, que tienen un gran equipo enológico que siempre está buscando oportunidades. Así nació este Merlot, porque sorprendió al enólogo Gustavo Sánchez. De racimo muy chico y con un carácter distintivo, eligieron elaborarlo en serio y a lo grande, a pesar de ser una partida limitada. Es un tinto de aromas equilibrados y trago consistente, de taninos incipientes y paladar frutado y fresco. Y en su final persistente, se perciben notas de grafito. Beber entre 2026 y 2030.

93 Puntos Portelli

Juliana Malbec 2021

Casa Petrini, Mendoza, Valle de Uco, Los Árboles $$$$

Este flamante Malbec argentino, que llega con nombre propio (Juliana Awada), es un gran exponente de lugar. Porque sus aromas frutales y dejos herbales (hay una hierba distinta), son propios de un lugar especial. En boca es amplio, con nervio de texturas vivas y un final a pura fruta roja. Es moderno y bien del Valle de Uco. Fresco, fluido y equilibrado, de trago consistente y con sus taninos domados por el paso del tiempo. Beber entre 2026 y 2030.

95 Puntos Portelli