Salir del ruido, cambiar el aire, dejar el teléfono boca abajo y volver a disfrutar de cosas simples: la mesa, una copa servida, música de fondo, conversaciones sin apuro y el fuego prendido durante toda la noche. Eso es lo que propone Villa Trinidad. La casona, ubicada en Pedriel, a 20 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, invita a vivir una experiencia pensada para disfrutar Mendoza en grupo.
Rodeada de viñedos y olivares, la casa abre sus puertas para que durante una noche uno pueda sentirse de vacaciones por unas horas, en un refugio atravesado por la amistad. La propuesta combina gastronomía, vinos, naturaleza y atención las 24 horas. La idea es estar cómodos, relajados y lejos de la rutina aun estando cerca.

La experiencia comienza desde las 14 horas con el check-in. La idea es llegar temprano y usar la tarde para disfrutar la propiedad. Hay jardines, galerías y rincones para sentarse desde el primer momento con una copa de vino y contemplar el paisaje de los alrededores. Mientras el sol empieza a bajar sobre los viñedos, el tiempo parece ir más lento.
Durante la noche está la posibilidad de prender el fogón al aire libre mientras el asador pone la carne al fuego. La gastronomía ocupa un lugar central dentro de la propuesta de Villa Trinidad y está profundamente conectada con la cocina de fuegos y los productos locales. La cena de tres pasos está acompañada por vinos varietales de Brebaje Divino y comienza con empanadas de carne cortadas a cuchillo. Como plato principal se sirve ojo de bife a la parrilla con salsa de hongos frescos, mil hojas de papa, camotes asados y variedad de ensaladas frescas. El cierre llega con un flan de coco acompañado de dulce de leche y crema.

Villa Trinidad nació como un emprendimiento mendocino creado por Rosario Díaz Araujo y Mercedes Díaz Araujo. Dos hermanas que imaginaron este espacio recuperando la esencia de las antiguas casonas de campo mendocinas. Las galerías frescas, los árboles añosos, los aromas de cocina, el sonido del agua y esa forma tan natural de recibir gente en casa forman parte de la identidad del lugar.
Rosario, cocinera, comunicadora y empresaria, trabajó durante años vinculada a la gastronomía y la hospitalidad. Mercedes, abogada, ambientalista y ligada al arte y la escritura, aporta una mirada conectada con la naturaleza y los detalles. Juntas construyeron una propuesta donde el lujo pasa por otro lado: el silencio, el paisaje, el aire fresco de la montaña, el perfume de la lavanda, una copa compartida alrededor del fuego y la sensación de estar presentes.
La propiedad está conformada por cuatro unidades independientes que pueden funcionar tanto de manera privada como en conjunto. El cupo mínimo es de cinco personas y el máximo de veintitrés. Por eso el lugar también suele ser elegido para escapadas entre amigas, celebraciones íntimas, encuentros de bienestar, retiros y viajes donde la idea principal es desconectarse de la velocidad cotidiana.

La experiencia tiene un valor de $120.000 por persona e incluye cena maridada, alojamiento, desayuno buffet artesanal y seguridad privada.
PARA SABER…
Dirección: Cobos 4731, Perdriel, Luján de Cuyo
Instagram: @villa.trinidad