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Cómo es «El Psicoanalista Wines», el vino que creó un profesional mendocino

En 2016 mientras todavía cursaba la carrera, Matías Fantagussi inscribió una marca de vino que hoy produce cerca de 30.000 botellas por año y llegó a vinotecas de Buenos Aires, Santa Fe y Rosario.

Matías Fantagussi tiene 43 años, hace una década que ejerce como psicoanalista y reparte sus semanas entre un consultorio privado y un hospital público de Mendoza. En 2016, mientras todavía cursaba la carrera, inscribió una marca de vino que hoy produce cerca de 30.000 botellas por año y llegó a vinotecas de Buenos Aires, Santa Fe y Rosario. La bautizó El Psicoanalista Wines.

La llegada de Matías Fantagussi en la industria vitivinícola tuvo un origen bastante más circunstancial. Su familia, dedicada a la metalmecánica y con vínculos comerciales con China, necesitaba generar exportaciones para sostener las importaciones de insumos, cuando el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner exigía a las empresas que compensaran la salida de divisas hacia el exterior generando sus propios dólares mediante exportaciones (ya fuera con producción propia o asociándose con otros exportadores).

De ese desvío nació una primera marca, pensada exclusivamente para exportar a China. Con el tiempo esa unidad de negocio familiar dejó de tener sentido y se cerró. Fantagussi, que para entonces ya se había involucrado de lleno en la industria, decidió quedarse con el proyecto y hacerlo propio. «Ya no era tan institucional y yo quería hacer algo más personal, algo que tuviese que ver conmigo, algo que me permitiera contar una historia», explica.

Fantagussi quiso trasladar al vino algo que ya conocía del consultorio; la posibilidad de frenar, hablar, hacerse una pregunta y mirar lo que está pasando. El vínculo con el vino apareció para él en la pausa y el tiempo. «Si hay un punto de encuentro fundamental entre el vino y el psicoanálisis es la pausa. Tanto en el consultorio como en la toma de un vino se me figura la idea de detenernos un instante, en la vorágine del día a día, para propiciar un momento personal, de conexión con uno y con los otros», describe.

«Vivimos en tiempos complejos, con todas las demandas que corren hoy en día. En el consultorio aparecen la ansiedad, los ataques de pánico, las angustias, las incertidumbres. Y se da esto de la pausa, de poder pensarse, de tomarte un tiempo en el ritmo de la vida cotidiana para revisarte y cuestionar ciertas cosas. Y el vino, como bebida, tiene para mí esa característica intrínseca de la pausa», amplía.

El vino y su proyección en el mercado

El primer lote salió en 2016 con 5.000 botellas de Malbec de El Cepillo, en San Carlos, sur del Valle de Uco. En ese momento lo acompañaba Hernán Olivera, sommelier y socio de aquellos primeros años, encargado de definir el perfil del vino mientras Fantagussi se ocupaba de lo conceptual. Las etiquetas, cada una con una escena y una historia distinta, las diseñó Fabricio Balbontín, amigo de Fantagussi. Desde entonces la marca fue rotando de terruño, pasó por Gualtallary Altamira hasta asentarse en El PeralTupungato, donde hoy elabora sus vinos junto al enólogo Fernando Sota, con viñedos de entre 1.100 y 1.550 metros sobre el nivel del mar.

El Psicoanalista sigue funcionando por lotes chicos, aunque el volumen total creció bastante desde aquel primer envío. Según detalló el propio fundador, hoy la producción anual ronda las 30.000 botellas, repartidas en un portfolio que empezó con un único Malbec y fue sumando Cabernet Franc, Petit Verdot, un Torrontés Naranjo y una línea de corte llamada El Corte, pensada como combinación de distintas cepas y terroirs.

Según los precios sugeridos de venta que difunde la marca, el Malbec, el Cabernet Franc y el Petit Verdot llegan a góndola a $16.000, el Torrontés Naranjo a $20.000 y El Corte, la línea de mayor complejidad, a $24.500. El canal principal sigue siendo la vinoteca, apuntalado por algo de gastronomía. «Trabajamos con distribuidores en Buenos Aires, Santa Fe y Rosario, en el sur estamos más intermitentes e hicimos algunas expediciones al norte, pero el canal puntual son las vinotecas», cuenta Fantagussi, que agrega que ahí «se acerca el consumidor que busca algo distinto, a diferencia de otros canales como los supermercados, donde hay marcas más establecidas». Por ahora el mercado es interno, aunque ya tuvo consultas de posibles compradores de Perú, Colombia, Brasil y México.

Fuente: iProfesional