septiembre 28, 2026

Mendoza - Argentina

Temperatura en Mendoza:

Mínima 14ºC | Máxima 26ºC

septiembre 28, 2026

Mendoza - Argentina

Temperatura

Mínima 14ºC | Máxima 26ºC

El valor de la historia

La historia de cada botella o cada bodega, encierra muchas cosas, y significa la piedra fundamental y fundacional de todo vino. Y esa “razón de ser” es la que le sirve al consumidor, para entender qué quiso hacer el hacedor. Y, en todo caso, evaluar cuán bien lo logró...

Los gustos personales son tan variados, y encima influenciados por la situación de consumo, que las bodegas no pueden pretender agradar a todos por igual. No obstante, hay cuestiones genéricas básicas que deben cumplimentar si quieren tener éxito. Sin dudas, la más importante es la calidad. Porque, aunque hoy ya no se trate de un valor agregado sino de una “obligación”, es el primer paso para conquistar al consumidor.

A su vez, es cierto que en la Argentina el precio es una de las variables que más se tiene en cuenta a la hora de elegir un vino, reflejando lo apremiante que siempre fue la economía nacional. Y esto quiere decir que, para la gran mayoría, la relación calidad – precio se vuelve más importante que todo lo demás, aunque el precio no sea parte intrínseca del producto, sino un agregado externo, necesario para el negocio.

No obstante, hay variables que son mucho más importantes. La variedad elegida, por ejemplo. Ya que supuestamente sus aptitudes enológicas se potenciarán con las del terruño, siempre y cuando la elección del hacedor haya sido acertada. Y a su vez, esto está íntimamente relacionado con el terroir, entendiendo como tal el origen de donde provienen las uvas. Porque la composición de sus suelos y el clima, ejercen influencias claves en el carácter de los vinos. Pero claro, ningún vino se hace solo. Y es ahí donde interviene el hacedor. Porque son ellos, hombres y mujeres, los que toman las decisiones que no solo transformarán las uvas en vino, sino que además les darán un estilo definido. A eso hoy se le llama “interpretación de lugar”. Pero hay algo más que, si se le presta atención, puede ser determinante a la hora de la elección de una etiqueta; la historia. Porque la historia de cada botella o cada bodega, encierra muchas cosas, y significa la piedra fundamental y fundacional de todo vino. Y esa “razón de ser” es la que le sirve al consumidor, para entender qué quiso hacer el hacedor. Y, en todo caso, evaluar cuán bien lo logró.

Esa historia puede ser fruto de la cronología y de la herencia de generación en generación de un legado. Y si bien, “más viejo” no significa mejor, está claro que el tiempo aporta muchas cosas, sobre todo experiencia, de las personas y de las vides en los lugares. Y eso, siempre y cuando esté bien interpretado, posee un gran significado.

Pero la historia de una botella puede ser más reciente, y estar inspirada simplemente en un lugar. Un lugar que es único, como cada viñedo. Eso sí, no todos están en lugares especiales. Porque se sabe que la vid se adapta bien a cualquier paisaje y clima, peor para dar grandes vinos, se debe sentir muy cómoda. Esta historia es fundamentalmente la que avala los vinos de terroirs consagrados, como los vinos de Borgoña, Champagne, Burdeos o el Ródano, solo por nombrar algunas apelaciones de origen de Francia, sabiendo que, en el Viejo Mundo, abundan.

Sin embargo, esa historia puede no estar ligada a un lugar especial ni a una tradición familiar, ya que simplemente puede obedecer a un impulso de algún empresario que, en algún momento particular de su vida, decide acercarse de manera más integral, a la bebida que tanto disfruta. Y ahí vienen los nombres en homenaje y los personajes que los han inspirado. Incluso, muchos pequeños emprendimientos nacen a partir de una marca y un concepto marketinero. Familiares o amigos que se juntan para cumplir el sueño de elaborar sus propios vinos. Por eso se dice que el vino es una bebida diferente porque, entre otras cosas, detrás de cada etiqueta siempre esconde una historia. Y no se trata que una sea más importante que otro, entendiendo que la realidad siempre va más allá que la fantasía. La clave está en cómo transmitir esa historia que inspiró a ese vino o a ese emprendimiento. Porque en esa “razón de ser” del vino, está la principal explicación de lo que el hacedor quiso hacer, suponiendo que todos buscan elaborar le mejor vino posible en su lugar.

La manera de involucrarse de los protagonistas también es importante, porque no solo brinda claridad a la historia, sino que la avala. Es por ello que, a igualdad de condiciones cualitativas, algunos vinos trascienden más que otros. Y es porque sus hacedores saben contar su historia y transmitir el vino desde otro lado.

Cabe destacar que, si bien el vino se degusta, principalmente a través de su aspecto, sus aromas y su paso por boca, las conclusiones se sacan pensando y sintiendo. Y entonces, esas “otras” sensaciones, que no son las organolépticas, influyen en la memoria y en el ánimo de cada uno, determinando la opinión final.

Claro que la gran mayoría de los consumidores, solo bebe vino por costumbre. Pero cada vez somos más los que nos detenemos, al menos un par de minutos, ante cada copa, para buscar algo más que placer. Para entender que quiso hacer el que lo hizo. Y, a partir de eso, sentir cosas. Es por ello que cada historia tiene su valor, y conocerla, permite disfrutar mucho más un vino.