En esta época del año, el clima obliga a cambiar costumbres. Así surgen encuentros gastronómicos más informales al aire libre, y se multiplican las comidas más informales y livianas. Por eso, las bebidas más elegidas son, ante todo, refrescantes. Y al pensar en los mejores maridajes para disfrutar en verano, hay que tener en cuenta todos estos factores. Ideales son los blancos y rosados del año (2024), bien jóvenes, casi chispeantes, mejor con tapa a rosca para simplificar el servicio. Nada de etiquetas pretenciosas, porque muchas botellas llegarán a la mesa más frías de lo necesario, y también es muy probable que haya que recurrir a un hielo para poder terminar la copa (sí, no es un delito). Los varietales más vibrantes son los que tienen una acidez natural más marcada, como Sauvignon Blanc, Chardonnay y Riesling en blancos, y Pinot Noir en rosados. Claro que también están los naranjos; blancos vinificados como tintos; siempre apoyados en la tensión que dan la acidez y las texturas.
Por su parte, los menús viran más hacia los pescados, las picadas y, por qué no, las pizzas, más allá del eterno asado. Y si bien se sabe que “Pizza, Moscato y Fainá” supo ser un maridaje popular; aunque la mayoría prefiera acompañar la pizza con cerveza; hoy el vino vuelve a sonar como su pareja ideal. Porque la pizza ha evolucionado de manera tal que le abrió las puertas al vino y su diversidad. Ya no se trata solamente si es de molde o a la piedra, hoy también hay napolitanas o romanas, y elaboradas con ingredientes muy diversos. En algún punto, para los maestros pizzeros, si la masa se la banca, vale todo. Entonces a la muzzarella y los fiambres, se le han sumado gran cantidad de ingredientes que proponen no solo nuevos sabores, sino también nuevas texturas. Y estas nuevas experiencias, se pueden disfrutar con cervezas, incluso con Moscato, pero el vino es la bebida que más alternativas ofrece. Y entonces, a las nuevas pizzas les viene mejor. Debe ser fresco y vibrante, como un espumoso o un vino naranjo. Los rosé también van muy bien con las pizzas de vegetales, y los tintos con las de fiambres y embutidos diversos. Lo mismo que los blancos con las de mozzarella fresca. La clave estará en la practicidad, la frescura y la liviandad que propone esta combinación, que se luce más en verano.