Don Nicanor, sinónimo de carácter, profundidad y reconocimiento, relanza su imagen para acompañar la transformación de su portafolio: una línea de vinos que mira al Valle de Uco, dialoga con las tendencias actuales y reafirma su esencia.
Este relanzamiento no se limita a un cambio visual. Es el resultado de años de trabajo en viñedos seleccionados del Valle de Uco, una de las regiones más destacadas por su diversidad y frescura, y de decisiones enológicas enfocadas en respetar la fruta y permitir que cada variedad se exprese de manera auténtica. La nueva identidad retoma elementos históricos de la bodega, con botellas serigrafiadas y el sello que conecta a las líneas de alta gama de Nieto Senetiner, reinterpretados con una estética sobria y elegante.

“El vino cambió y con él también cambió la forma en que queremos presentarlo. Esta nueva imagen nace de una necesidad concreta: que lo que se ve por fuera esté en sintonía con lo que se percibe en la copa”, explica Delfina D’Alessandro, Gerente de Marketing de Nieto Senetiner. “Buscamos una identidad más vigente, sin perder la esencia de Don Nicanor: elegancia, historia y evolución.”
La línea se compone de dos vertientes. Por un lado, Don Nicanor Varietales, que interpreta el terroir del Valle de Uco con una mirada contemporánea: vinos auténticos, vibrantes, que destacan por su frescura y expresión varietal. A los clásicos Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Blend, se suma una novedad: Don Nicanor Sangiovese 2024, un tinto liviano y expresivo que recupera una cepa italiana en honor a los orígenes de la bodega fundada por inmigrantes en 1888.
Por otro lado, Don Nicanor Barrel Select explora microterroirs puntuales de la región con una mirada más precisa. Se destacan el Malbec de Los Chacayes y el Cabernet Franc de Los Árboles, elaborados con técnicas que respetan el origen, como ánforas, clayvers y barricas seleccionadas, y buscan preservar el carácter natural del vino.
La mirada del enólogo
En diálogo con Santiago Mayorga, enólogo de la bodega, se profundiza en esta renovación y en lo que representa hoy Don Nicanor para Nieto Senetiner:

¿Qué los inspiró para reinterpretar el estilo Don Nicanor sin perder su esencia?
Hubo una necesidad de darle un giro de 360° a la imagen de Don Nicanor, una de las marcas emblemáticas de Nieto Senetiner. Desde el vino, el origen, el packaging y el estilo de la comunicación. Con esta nueva identidad, reivindicamos el origen de este vino y creamos el concepto de Historia en Movimiento: volver a poner un clásico sobre la mesa, pero de una manera más actual, que pueda destacarse, sumando todos estos conceptos: distintos varietales, un estilo de vinos más equilibrado, más basado en la fruta y con mayor diversidad.
¿Qué implicó, en términos concretos, esta evolución enológica?
Lo que estamos haciendo es cosechar la uva en un momento más temprano, buscando frutas más frescas y un poquito más de liviandad. Porque cuando uno cosecha más temprano, tenés menos medio y volumen de boca, pero más energía y vibrancia en la fruta. Obviamente, ese es un punto medio que tenemos que encontrar: el equilibrio entre que no esté muy ligero y que no se nos vaya a algo muy sobremaduro. Después, trabajamos en la extracción: hacemos extracciones más suaves en la bodega, usamos algo de escobajos, de racimos enteros, para darle otra dimensión a los vinos. Y buscamos un equilibrio distinto con la madera: no es que tenga menos madera, sino que usamos maderas seleccionadas que aportan un equilibrio sin que la madera sea la protagonista del vino.
Y en los blancos, buscamos que estén más fresquitos, para acompañar esta tendencia gastronómica que hoy también está ocurriendo.
¿Qué significa tener un portfolio más preciso? ¿Qué criterios definieron la nueva selección de etiquetas?
Era, un poco, tener un portfolio que acompañara las tendencias del consumo y de la gastronomía actual. Por eso tenemos blancos como el Chardonnay y el Sauvignon Blanc, que van muy bien en los menús de maridaje. También sumamos tintos ligeros, como el Sangiovese. Y la línea patrimonial, está la Criolla Grande de Nieto, que también representa un concepto importante, como el cepillón en los blancos. Después, el Malbec y el Cabernet Sauvignon tienen una interpretación diferente: el Malbec como genérico del Valle de Uco y, en la línea Barrel Select, un Malbec de Los Chacayes, un blend de variedades bordelesas y el Cabernet Franc de Los Árboles, una variedad súper en tendencia.
¿Qué representa hoy Don Nicanor para Nieto Senetiner? ¿Y qué buscan que represente para el consumidor?
Para Nieto, Don Nicanor es una marca muy importante, que supo tener mucho valor, conquistar muchos corazones. Estuvo un poco latente en el último tiempo, sin comunicar demasiado. Nosotros veníamos trabajando in-house en los líquidos, en la bodega. La bodega, el restaurante y la marca de Nieto también tiene que ver con este mensaje, este estilo de comunicación, y entender el concepto que queríamos, poniendo como base el origen en Valle de Uco, que es la pata fuerte. Y para el consumidor, queremos que sea un vino de excelente relación precio-calidad, de excelente calidad, con diversidad varietal, que sea un camino seguro. Que la botella sea linda para un regalo, para regalársela a alguien o a uno mismo, y que Don Nicanor vista una mesa con orgullo, de quien lo compre y quien lo toma.

La renovación de Don Nicanor también se vive en el corazón de la bodega, en Vistalba, Luján de Cuyo, con vistas privilegiadas a la Cordillera de los Andes. Allí, la propuesta enoturística busca reconectar con el origen y ofrecer una experiencia sensorial completa. Las visitas incluyen recorridos por viñedos centenarios, degustaciones temáticas y un espacio gastronómico a cargo del chef Sebastián Weigandt, galardonado con una estrella Michelin.
PARA SABER…
Dirección: Guardia Vieja 2000, M5509 Luján de Cuyo, Mendoza
Reservas: 0261 15-539-2086
IG: @nietosenetiner