enero 5, 2026

Mendoza - Argentina

Temperatura en Mendoza:

Mínima 19ºC | Máxima 35ºC

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Temperatura

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En verano, la temperatura es lo más importante

Si en el ambiente hace calor y se quiere disfrutar el vino, el foco de atención no debe estar puesto en qué botella a descorchar, sino más bien en la temperatura a servirlo.

Todos tenemos costumbres muy arraigadas, algunas por herencia familiar, otras por cuestiones de la sociedad. Sin embargo, hay algunas que tienen que ver con el disfrute diario, como las de comer y beber. Pero claro, esas tampoco están ajenas a los cambios que sugiere esta época del año en la cual la cotidianeidad se ve distorsionada. Los días de oficina son más light y menos vertiginosos, aunque más calurosos, la previa de las vacaciones es a pura ansiedad, mientras que los que ya se fueron de viaje son los que más disfrutan. Y si bien las idas y venidas de todos se multiplican, las reuniones con amigos también surgen más espontáneas que nunca, y con ellas los momentos para disfrutar de una bebida. Siempre refrescante, ya sea de manera formal o informal. Por suerte en nuestro país son muchas las opciones, porque si bien somos un gran productor de vinos y, por consecuencia, la oferta de etiquetas siempre es y será abrumadora, las cervezas, los destilados y hasta la sidra, no se quedan atrás. Somos muy afortunados en tener a mano de todo y para todos los gustos. Lo importante es estar siempre bien preparado y tener creatividad, más allá de las ganas de compartir y agasajar, siempre. Y todo amante del vino sabe que lo más importante no es el vino, sino la sumatoria de todo lo que conforma el momento de disfrutarlo. Por eso, la copa, la compañía, el ambiente y la comida son también importantes. Pero hay un detalle que puede elevar el disfrute al máximo, y es la temperatura de servicio del vino. Y si bien no es muy difícil lograrla, muchos se descuidan en ese pequeño gran detalle. Hay varias formas de atemperar un vino correctamente, pero sin dudas la mejor es con una climatizadora. Porque estos accesorios permiten tener a mano y en casa, aquellos vinos preferidos, listos para ser descorchados y compartidos.

Por otra parte, servir el vino a la temperatura adecuada es fundamental para garantizar el placer, sin que ello implique una ciencia lograrlo. Nadie tiene un termómetro a mano, pero sí las manos y el sentido común. Siempre el espumoso se sirve bien frío, como sale de la heladera (4 grados) y se lo pone en una frapera con agua, hielo y sal gruesa (que absorbe temperatura del agua) para que se mantenga tal como lo servimos. Si es una botella recién comprada, va a necesitar al menos dos horas de heladera, o una de freezer. El tema es que este enfriamiento es agresivo para cualquier tipo de vinos, y más para las burbujas. Pero eso se soluciona fácil con una climatizadora que puede guardar estas botellas a 5 grados. Claro que la mayoría son “simple temperatura”, y si guardamos varios tipos de vino, conviene no bajarla de los 12/13 grados. Pero esa es una temperatura ideal de descanso para cualquier botella. Incluso para los espumosos que necesiten bajar unos grados más para ser servidos, ya que el shock térmico no será tan importante. Los mismo podría aplicar para los rosados y blancos jóvenes, aunque generalmente en este tipo de climatizadoras se guardan botellas especiales. En este caso algún rosé o blanco especial, ideales para servir a 10 grados. Por lo tanto, no necesitará más que llegar a la frapera, luego de haber sido descorchado y degustado. Pero la mayoría de los vinos consumidos en la Argentina son tintos. En este caso, las botellas deben estar siempre frescas, ya que las antiguas “chambres” (ambientes de los castillos) donde reposaban las botellas de vino, eran frías. Y, por ende, la famosa temperatura ambiente no refiere a nuestro ambiente sino a una temperatura de servicio que va de los 16 a 18 grados; es decir que la botella esté fresquita al tacto con la palma. Para ello la climatizadora es ideal, ya sea que la temperatura de guarda esté en 12 o en 15 grados. Hay que recordar que el frío apaga la expresión del vino, por lo tanto, una botella que ostenta atributos y pasa por la heladera común, va a sufrir mucho. Sus aromas se apagarán y sus texturas se acentuarán, resaltando las notas de crianza. Y si bien al tiempo, el vino en la copa se atempera y cambia, ese cambio brusco de temperatura no es bueno para ninguna botella de vino que se precie de ser buena. Y recordar que, si en el ambiente hace calor y se quiere disfrutar el vino, el foco de atención no debe estar puesto en qué botella a descorchar, sino más bien en la temperatura a servirlo.