mayo 21, 2026

Mendoza - Argentina

Temperatura en Mendoza:

Mínima 3ºC | Máxima 14ºC

mayo 21, 2026

Mendoza - Argentina

Temperatura

Mínima 3ºC | Máxima 14ºC

Hélène Parent: de la arquitectura a la vinicultura

Heredera de un proyecto iniciado a fines de los años 90 construyó su propio camino en Mendoza a partir de una historia familiar. Al frente de Bodega Monteviejo, su recorrido une Francia, Bélgica y Argentina.

Hélène Parent llegó a Mendoza, Argentina, por su historia familiar conectada al vino. En 1999, su madre Catherine Péré-Vergé, originaria de Francia, se unió a un ambicioso proyecto vitivinícola en el Valle de Uco que comenzó Michel Rolland: Clos de los Siete. Desde ese momento, Hélène empezó a participar en la bodega Monteviejo, que surgió como una de las bodegas que componen el grupo.

default

En ese entonces, Rolland, que ya tenía experiencia en Argentina, se asoció con otros dos socios y compraron un terreno que, inicialmente, se pensó para lotes individuales. Sin embargo, el propietario del terreno insistió en vender todo el lote, lo que llevó a la creación de un proyecto en conjunto, tal como lo hacen en los châteaux franceses. La bodega Monteviejo fue la última en sumarse al proyecto y la primera en construir su infraestructura, un paso crucial para dar forma al proyecto que hoy conocemos.

Catherine, apasionada por el vino, comenzó a hacer vino en 1985, tras haber adquirido su primer château en Pomerol, Francia. Para entonces, ya era amiga cercana de Michel Rolland, quien la introdujo en el mundo del vino argentino. A lo largo de los años, Hélène fue acompañando a su madre en el proyecto, viajando tres veces al año a Mendoza, primero como arquitecta, colaborando en la construcción de la bodega, y luego como propietaria activa de Monteviejo. A pesar de sus responsabilidades familiares y su tiempo dedicado a la crianza de sus hijas, Hélène encontró un equilibrio entre la arquitectura, la vinicultura y sus otras pasiones, como la equinoterapia.

La decisión de Hélène de quedarse al frente de Monteviejo no fue sencilla. Tras la muerte de su madre en 2013, se hizo cargo del proyecto junto con sus dos hijas Elise y Emma Treiber. Aunque al principio no se sentía completamente cómoda con el vino argentino, con el tiempo fue descubriendo las particularidades de la región y aprendiendo a valorar lo que Mendoza tiene para ofrecer. Lo que más le atrajo fue la fruta intensa y el sol que caracteriza a la provincia. Para Hélène, el vino de la región tiene una energía única, que se transmite directamente a través de las uvas.

Monteviejo, que lleva el nombre del primer château de Catherine Péré-Vergé «Montvielle» ha hecho de La Violette su vino insignia. El proyecto cuenta con 145 hectáreas de viñedos, con variedades como Malbec, Merlot, Syrah, Petit Verdot, Chardonnay y algunas menos comunes como Semillón y Cabernet Franc y la última novedad Malbec orgánico. Hélène señala que la libertad de creación en Argentina es una de las grandes diferencias con respecto a Francia, donde la tradición vitivinícola está más reglamentada y el proceso creativo es más limitado.

A lo largo de su vida, Hélène ha sido una mujer multifacética. Estudió arquitectura y ejerció en este campo durante 15 años antes de embarcarse en el mundo del vino. Su trayectoria en la arquitectura la llevó a involucrarse en proyectos como la construcción de la bodega. En el año 2000 Hélène se trasladó con su familia a Bélgica, donde comenzó a involucrarse con los caballos y la equinoterapia. Hoy tiene un centro de esta disciplina y supervisa proyectos relacionados con ella. A través de esta práctica, Hélène ayuda a niños y adultos a superar traumas emocionales, a través de un proceso terapéutico que les permite reencontrarse con su propio cuerpo y sentir la conexión con el entorno.

Además, Hélène no solo ha trabajado con caballos y vino, sino que también ha explorado caminos espirituales. Desde 2005, ha estudiado el chamanismo y ha viajado por el mundo en busca de experiencias que la conectaran aún más con su ser interior.

A través de sus experiencias, Hélène ha aprendido a vivir de manera más plena y consciente, un aprendizaje que aplica en su vida personal, y también en su visión sobre el vino y la vida en general.