Ya se sabe que los vinos blancos pueden ser tan buenos, o incluso mejores, que los vinos tintos. Y si bien esto no implica que todos hayan evolucionado de la misma manera, cada vez son más y mejores los vinos blancos disponibles en el mercado. Empezando por los jóvenes sin muchas pretensiones. En esta categoría mandan las tipicidades varietales, cada vez mejor reveladas por la frescura natural que viene desde la viña. Esto se debe fundamentalmente a un mejor manejo del viñedo y selección del punto de cosecha. Por suerte, esto derivó en una mayor oferta de varietales blancos en segmentos medios y altos, en los que el énfasis está puesto tanto en la calidad de las uvas como en los procesos de vinificación, en pos de lograr la mejor tipicidad varietal posible. Y fueron estos avances los que animaron a muchos a abrir la propuesta y sorprender con uvas más originales.
Por otra parte, cuando se sube la vara cualitativa, al igual que pasó con los tintos, la variedad ya no importa tanto, sino que es el lugar el que se quiere resaltar. Es decir, que el vino blanco en cuestión debe hablar más del carácter del sitio que de su composición, a través de la frescura y las texturas, principalmente. Así, no solo surgieron los White Blends, sino varietales con un mensaje propio. Y, entendiendo que la originalidad no significa calidad, muchos hacedores se lanzaron a contribuir con la diversidad. Pero ya no de uvas ni lugares, sino de estilos, y a través de otros métodos. Como pueden ser los naranjos o los vinos con crianza biológica. Los primeros son vinos elaborados con uvas blancas, pero macerando el jugo con sus hollejos, como se hace con los tintos. Y para lograr los segundos, se recurre a una elaboración oxidativa, dejando que las bacterias generen un velo de flor que protege al vino del oxígeno durante la crianza, otorgando notas complejas, propias del método.
En ambos casos, los resultados pueden ser sorprendentes, no solo por sus aromas y sabores particulares, sino por la relación entre texturas y frescura que ofrecen, más allá de su potencial de guarda. Por todo esto, hoy existen blancos que están, en precio y calidad, a la altura de muchos de los mejores tintos nacionales.