La segunda añada de los Tortoka, la línea de vinos elaborada por Alejandro “Colo” Sejanovich junto al químico y enólogo vasco Iñaki Otegi, llega con una novedad: un blanco de la cosecha 2018.
Elaborado en base a Chenin Blanc con pequeños aportes de Chardonnay y Semillón, las uvas provenientes de Maipú fermentaron en barricones de 500 litros con levaduras indígenas para luego pasar 24 meses en los mismos recipientes. A eso se sumó una estiba en botella durante 4 años.
El perfil de Tortoka Blanco 2018 se caracteriza por un buen peso con boca, con acidez media y un toque de salinidad. La crianza junto a las borras aporta volumen y, así, el vino se vuelve versátil para acompañar no sólo pesca sino también todo tipo de carnes blancas, como aves y cerdo. Mientras tanto, la nueva cosecha 2022 de Tortoka Cabernet Franc proviene -al igual que la primera edición- de Paraje Altamira.
Las uvas que forman parte de este tinto se microvinifican con distintos métodos para explorar las diversas facetas del terruño. Parte de la uva fue fermentada con los racimos enteros para aportar complejidad aromática y estructura, mientras que otras fermentaciones contuvieron granos de uva enteros sin escobajo, que suman extracción suave y equilibrada de los componentes fenólicos.
Finalmente, otra parte se trabajó con maceración carbónica para resaltar las notas frutales y la jugosidad.
Fuente: Asociación Argentina de Sommeliers