Salir a tomar un cafecito sigue siendo uno de los placeres más simples y efectivos para cortar la rutina. Puede ser una pausa en solitario, un plan con amigas, una charla pendiente o un recreo improvisado en medio del día. Lo cierto es que cada vez hay más lugares donde no solo se cuida el café, sino también la estética, la atención y el ambiente.
En distintos rincones del Gran Mendoza, estos tres nuevos cafés recién inaugurados ofrecen propuestas distintas, pero con algo en común: ganas de disfrutar.
Mijito café
Justo frente a Palmares, dentro del Parador Vitta, un cartel pequeño anuncia lo que adentro se siente grande: Mijito. Este nuevo café propone un viaje a lo simple, con una estética que mira al pasado sin dejar de lado el presente. El salón es cálido, con rincones pensados para quedarse. Además de la barra (que permite conversar con el o la barista, aprender sobre los orígenes del café y dejarse guiar por sus preparaciones), hay un espacio cerrado con una mesa para seis personas, ideal para ir con amigos, familia o trabajar en grupo; también hay un par de mesitas más íntimas. Afuera, algunas mesas sobre la vereda reciben a los ciclistas que vienen por la bicisenda o a quienes prefieren el sol.
En la carta hay pepas enormes, tiramisú hecho en casa, y medialunas que se agotan rápido. Mijito fue creado por tres amigos, quienes pensaron el lugar como un lugar de pausa para reconectar con lo esencial. La música, que a veces suena en vinilo, aporta su cuota de nostalgia. Hay algo de Spinetta, algo de abuela, y mucho de ganas de quedarse otro rato más.

Chiamo, en Chacras Park
En el corazón de Chacras Park, una nueva sucursal de Chiamo abrió sus puertas y mantiene el mismo hilo conductor que definió su primer local: café, atención a los detalles y un entorno cuidado. El espacio es amplio, luminoso, con amplios ventanales y una deco minimalista que combina madera clara, plantas y líneas simples. Ideal para ir a cualquier hora.
En el menú hay variedad de café e infusiones con opciones dulces y saladas, como el chipá prensado con jamón y queso -¡una delicia!-, cookies caseras o budines, entre otros. Imanol González, Carlos Delú y Álvaro González son los nombres detrás del proyecto, que crece sin perder su carácter. Su idea es crear un espacio que vaya más allá del café: un punto de encuentro.

Delis café
Sobre calle Arístides Villanueva (al 570), una antigua casona restaurada se convirtió en el nuevo café de la zona; una nueva propuesta en donde todo lo que ves, se puede llevar. Mesas, lámparas, vitrinas, tazas, cuadros: cada cosa tiene una historia, un número y un código para escanear que permite conocer su origen y su valor. Delis es cafetería y también tienda de antigüedades, una idea que nació del vínculo de Hernán Lahun con el coleccionismo.
Junto a sus socios, imaginaron un sitio donde se pueda tomar un café, comer algo rico y al mismo tiempo descubrir tesoros del pasado. La restauración de la casa respetó su arquitectura y hoy se puede recorrer como quien transita un museo vivo: hay salas conectadas por pasillos, un patio para sentarse al sol y una carta con opciones para distintos gustos y necesidades alimentarias. El concepto invita a mirar, elegir, preguntar, y hasta llevarse un café con una silla o un mueble centenario bajo el brazo.
