Domaine Bousquet es el legado de una larga y prestigiosa historia que lleva el apellido Bousquet. Una familia de cuatro generaciones de tradición vitivinícola, proveniente de la región de Carcassonne, al sur de Francia. La bodega nació en el año 1997, cuando la familia adquirió 240 hectáreas en Gualtallary, Valle de Uco. Si bien surgió como una bodega de espumantes, con el tiempo se consolidaron también en vinos de alta gama. Desde su origen, los viñedos han sido tratados de forma orgánica y actualmente reciben prácticas regenerativas y biodinámicas certificadas. El principal objetivo de la familia Bousquet es el de combinar las técnicas de elaboración francesas, con el clima y terroir excepcionales de la región. La filosofía de trabajo se enfoca en la preservación de la alta calidad de las uvas; por esa razón el manejo delicado del viñedo es el principio que rige a la bodega.

“Hace nueve años que empecé a trabajar en la bodega y la verdad que nunca habíamos tenido la oportunidad de volver un poquito para atrás y a ver qué pasó en estos nueve años. Si bien ha habido muchos vinos nuevos y un montón de cosas que hemos podido compartir, la intención hoy día es tener una mini vertical de Ameri, que es el ícono de la bodega. El objetivo es entender dónde empezamos, y hacia dónde estamos yendo”, inició la presentación el enólogo Rodrigo Serrano Alou.
Un paso más en ese camino, fue una clara apuesta hacia la viticultura y enología de precisión, integrando investigación técnica, incorporación de tecnología y un rediseño del manejo del viñedo, con el objetivo de interpretar el terroir con mayor nivel de detalle y fidelidad. El punto de quiebre fue el estudio de suelos realizado en la finca Eva Estate en Gualtallary, junto al geofísico Guillermo Corona. A partir de 127 calicatas, la bodega desarrolló un mapa que permitió pasar de grandes parcelas a cerca de 81 microparcelas diferenciadas con 4 tipos de suelos: arenoso, arenoso calcáreo, pedregoso calcáreo y súper pedregoso. “El trabajo constante que venimos haciendo, profundiza el conocimiento de nuestra finca y el gran cambio de identidad que tuvimos cuando pudimos separar por suelo. Nos está enseñando mucho. Si bien ya venimos probando muchas variedades de distintos tipos de suelos y hemos visto el resultado, ahora hay que trabajar en definir de forma más precisa y que variedades desarrollar en cada tipo de suelo. Ese es el próximo paso. Luego tenemos que repensar el sistema de riego para cada tipo de suelo”, explicó Serrano Alou.
Este enfoque se traduce en la incorporación de tecnología de selección y la asesoría de la Master of Wine Madelaine Stenwreth, quien aporta una mirada global en la definición de los perfiles. El proceso se complementa con la creación de una Sala Premium, construida en 2025, destinada a la elaboración de los vinos de las líneas de alta gama: Ameri, Gran Bousquet y Gaia (provenientes de Eva Estate). “El objetivo principal de la sala premium es separar la elaboración de vinos de alta gama de todo lo que es producción en volumen. Queremos tener un equipo especializado, como en la sala de barricas, enfocado en la elaboración de esos vinos, que aprenda, que se capacite, que pueda seguir el día a día”, afirmó Rodrigo.

En este contexto, la línea ícono Ameri funciona como el principal reflejo de esta evolución. Recorriendo un camino que va desde una concepción basada en el ensamblaje de variedades hacia una exploración cada vez más específica del viñedo.
En la recepción probamos el espumante Domaine Bousquet Brut Méthode Traditionnnelle que Rodrigo explicó: “Es 75% Chardonnay 25% Pinot Noir y era lo primero que cosechábamos en la finca a finales de enero, principios de febrero. Una particularidad es que buscamos ponerlo en botella para que haga la segunda fermentación antes de mayo para que agarre el frío del invierno porque para definir la burbuja hay dos cosas importantísimas: la cantidad de levaduras que nosotros usamos y la temperatura de fermentación”.
Antes de comenzar con las mini verticales de tintos, empezamos la experiencia del menú de pasos de Treinta Sillas, con el Ameri Eva Estate Sauvignon Blanc Orgánico 2023 maridado por un canelé con crema acida y trucha curada. “Este vino proviene del corazón de la parcela N° 9-1 donde nosotros preparábamos el compost. Es un suelo muy rico. Luego plantamos vides de Sauvignon Blanc, que dieron una fruta muy especial”, describió el enólogo.
El primer flight de tintos fue Ameri Single Vineyard Red Blend Orgánico cosechas 2017 y 2019; y Ameri Eva Estate Red Blend Orgánico 2022 y 2023. “Este vino se creó con el propósito de lograr la máxima expresión de Eva Estate, nuestra finca principal de Gualtallary. Nació como un blend de variedades y, con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en un blend de suelos que combina los cuatro tipos existentes de la finca. Además la composición varietal de cada año fue cambiando, el Cabernet Franc desplazó al Merlot y el Syrah”, comentó Serrano Alou. Estos vinos fueron maridados con un excepcional pate de foie, brioche, pera y azafrán como primer paso, y una quiche de hongos, queso de cabra y chutney de tomate como segundo paso.
Para el segundo flight de vinos, nos sirvieron el Ameri Eva Estate Malbec Orgánico 2024, Ameri Eva Estate Cabernet Franc Orgánico 2023, Ameri Wild Roots Block 3 Malbec Orgánico y Ameri Wild Roots Block 4 Orgánico 2023. “Por un lado, los varietales de Ameri Eva Estate hablan de identidad, qué aporta cada variedad, cómo se expresa y qué rasgos aparecen cuando se la deja hablar por sí misma. La novedad es este Cabernet Franc que sale de una parcela única, la 9. Es lo último que se plantó en la finca en el año 2017, en dos tipos de suelo diferentes: arenoso calcáreo y súper pedregoso”, comentó Rodrigo. Y respecto a la línea Wild Roots, afirmó: “El desarrollo alcanza su máxima expresión con Ameri Wild Roots Block 3 y Block 4. Son malbecs que surgen directamente del estudio de suelos que realizamos. Se llaman Wild Roots, (raíces salvajes), porque la raíz dependiendo del tipo de suelo es cómo se expresa, explora, y transmite lo que hay en el suelo para arriba y que la uva tenga esa identidad”. El maridaje de este flight fue una marucha, papa Dauphinoise, romesco y perejil como tercer paso, y como postre, mascarpone, membrillo, chocolate y nuez.

Rodrigo, durante la presentación, hablaste mucho de evolución de la bodega, profundicemos en ese concepto…
La evolución viene en mi caso por varios aspectos. Empecé a trabajar con 27 años y hemos ido evolucionando tanto yo como la bodega. Cuando empecé elaborábamos 2 millones de botellas. Actualmente hemos cruzado los 5 millones, con un fuerte enfoque en el mercado internacional. Es donde primero nos hicimos fuerte y lo que nos ha permitido también crecer. Al mismo tiempo, me tocó consolidarme técnicamente, y además entender las herramientas con las que contábamos. Principalmente nuestras fincas, dónde teníamos que hacer foco. Entender por qué y cómo podíamos seguir mejorando. El estudio de suelos fue una bisagra impresionante para nosotros. Ahora estamos trabajando y nos estamos adaptando a seguir potenciando lo que encontramos, para poder hacer de eso el mejor producto posible.