La reciente confesión de Messi (toma vino con Sprite), sacudió el verano y reflejó las preferencias de muchos; consumir el vino mezclado. Pero esto no es una innovación del astro del fútbol sino una costumbre que existe desde hace años, sobre todo en los países tradicionalmente productores. Y si bien los “tragos con vino” pueden ser propuestas innovadoras y refrescantes, sobre todo para paladares que buscan opciones con menos alcohol, también son clásicos, muchos reversionados, ideales para seguir disfrutando vinos cuando calienta el sol; en la playa, en el jardín, en el balcón o en el bar.
Se sabe que la temperatura de consumo de los vinos condiciona mucho el placer. Por eso, lejos de tener que estar con el termómetro en la mano, hay que prestarle siempre atención, y más en verano. Y una de las alternativas más entretenidas en esta época del año, es servirlos en tragos. Sí, los tragos “divinos” suelen ponerse de moda durante el verano. Pero hay que tener en cuenta que no todo vino es “apto” para la mezcla, sino que se necesitan vinos específicos, ya que no todos soportan agregados de hielo, frutas, vegetales o especias, entre otras cosas, sin perder sus atributos. En ese sentido, los rosados suelen ser los más aptos, además de los más vistosos. Van muy bien en jarra con hielo y frutos rojos. A los vinos blancos aromáticos como el Torrontés, les quedan muy bien las frutas tropicales. Servidos también en jarra y con mucho hielo. Para los que prefieren algo más dulce, en lugar de agregar azúcar, pueden usar los vinos dulces naturales o de cosecha tardía. En ese caso, incorporar limas o rodajas de otros cítricos para equilibrar los dulzores; y siempre las hierbas frescas servirán no solo para adornar sino para incorporar nuevos perfumes.
Por otra parte, uno de los tragos con vino más versátiles y fáciles de preparar es el Tintonic que, como su nombre lo indica, es vino tinto con agua tónica; algo así como una reversión del famoso “tinto de verano” español. Pero nunca se debe utilizar un vino con cuerpo, ya que la concentración y los taninos sobresalen cuando se les baja mucho la temperatura, alterando, no solo los sabores sino las texturas, hasta el punto de volverlas agresivas. Es por ello que, si se usa tintos para tragos, mejor ir por varietales livianos como Criolla, Pinot Noir, Garnacha o algún clarete.
Igualmente, son muchos los tragos que se pueden improvisar y disfrutar al ritmo del verano. Y los vinos que proponen una mayor diversidad a la hora de jugar al bartender son los nuevos espumosos dulces naturales, porque están concebidos para que sus atributos se resalten en preparaciones combinadas. Dos que se puso de moda hace algunos veranos la bodega de espumosos más importante de la Argentina fueron un trago a base de espumoso, té chai, miel y penacho de menta, y el otro a base de espumoso, Aperol, toque de lima, splash de soda y frutos rojos, y llevaban la firma del bartender Matías Merlo. Pero fue el reconocido Tato Giovannoni quien rompió el paradigma de los tragos con Champagne, y empezó a servir estos espumosos en vasos con hielo y hojas de albahaca, rodajas de pomelo y pepino.
Y si bien la creatividad puede no tener fin a la hora de pensar en tragos con vinos, hay que entender que son ideales para ciertos momentos. Esos pueden ser alrededor de la pileta mientras cae el atardecer, o bien como aperitivo en una juntada informal. También en una fiesta al aire libre en una noche veraniega. Pero no son tan aconsejables para acompañar las comidas en la mesa. Ahí, por más verano que sea, el vino sigue siendo el mejor protagonista, más allá que haya que prestar atención para mantener óptima la temperatura de servicio.
Por último, La preferencia de Messi es la de muchos consumidores que gustan del vino, pero no de su gusto, y por eso lo mezclan; con soda, gaseosa o jugos. Pero no como tragos sino como costumbre. Y eso no está mal, porque cada cual con su botella (o cajita, o damajuana) hace lo que quiere y disfruta como quiere. Aunque es cierto que los buenos vinos están concebidos para ser disfrutados tal como salen de la bodega, compartidos y acompañando la comida.