Albariño es una variedad originaria de Galicia, que en la Argentina ha encontrado una expresión singular en la costa atlántica. Y Trapiche Costa & Pampa produce en Mar del Plata, el que hasta hoy se considera el único albariño argentino de influencia netamente oceánica.
La línea Trapiche Costa & Pampa nace en los campos de Chapadmalal, a escasos tres kilómetros del Océano Atlántico. El viñedo, plantado al nivel del mar, se desarrolla bajo un clima más frío y húmedo que el de las zonas de montaña, condiciones favorables para variedades de ciclo corto como el albariño.
Ezequiel Ortego, enólogo de la bodega, explica que el perfil del vino está directamente vinculado al entorno marítimo: «La maduración más lenta nos permite conservar una acidez marcada y una paleta aromática muy expresiva. La cercanía al mar aporta frescura y tensión natural, lo que le otorga una identidad propia».
El Albariño de Costa & Pampa se presenta con tonalidades verdosas y aromas a frutas de carozo, como durazno blanco y damasco, acompañados por notas florales. En boca se percibe con buena acidez, volumen y un final prolongado. «Es un vino gastronómico, con potencial de evolución», señala Ortego.

Frente a los ejemplares gallegos o de otras regiones, este albariño argentino se destaca por su perfil más fresco y una acidez más nítida. Según el enólogo, «el suelo, el clima y las decisiones enológicas marcan diferencias clave respecto a otras versiones del mundo».
El mar, afirma Ortego, cumple un rol fundamental como regulador térmico, evitando temperaturas extremas y favoreciendo ciclos de maduración más prolongados. «La humedad constante y el efecto del océano nos permiten elaborar vinos con equilibrio, expresión aromática y acidez natural». Este entorno, sin embargo, también impone desafíos agronómicos, como el manejo de enfermedades fúngicas o la presión de la fauna local.
En 2022, el Albariño Costa & Pampa obtuvo 95 puntos del Master Wine británico Tim Atkin tras una degustación de más de 1.500 vinos argentinos. «El reconocimiento internacional confirma que el trabajo del equipo va en la dirección correcta», afirma Ortego. «Plantar Albariño fue una apuesta: no teníamos antecedentes ni experiencia previa. Hoy vemos que fue una decisión acertada».
La variedad, poco difundida en el país, muestra un crecimiento sostenido a nivel internacional y una creciente aceptación local. «Por su adaptación al clima húmedo, su perfil expresivo y su potencial cualitativo, creo que va a ser una de las uvas clave en los desarrollos vitivinícolas marítimos de la Argentina», sostiene Ortego.
Respecto a la proyección nacional de la variedad, el enólogo cree que más bodegas se animarán a explorarla: «Nuestra experiencia ya sirve como referencia para otros proyectos interesados en zonas frías y húmedas. Es un proceso que lleva tiempo, pero hay un camino posible».
Para quienes aún no han probado esta variedad, Ortego concluye: «Nuestro Albariño tiene una identidad marcada por el mar. Es fresco, aromático y envolvente. Invita a seguir descubriéndolo».
Fuente: The Cook and The Wine