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Un emprendedor creó una marca de café frío en lata y hay planes para exportarlo a Uruguay, Brasil y Bangladesh

El producto se llama "Deseado" y fue desarrollado por un joven de 22 años que empezó vendiendo prendas para surf. El café está presente en las estaciones de servicio Shell y en las cafeterías Cabrales. También hay planes para venderlo en una cadena de supermercados.

Francisco Rodríguez empezó su camino emprendedor a los 14 años. Primero creó una marca de ropa enfocada en el mundo surfer en Mar del Plata, su ciudad natal, y después abrió una cafetería en Playa Grande durante la temporada de verano. Dentro de este rubro descubrió la tendencia del café infusionado en frío, conocido como cold brew, y vio en este nicho un nuevo potencial negocio, aunque con una vuelta de tuerca.

Su último proyecto es Deseado, una marca de café frío en lata que está presente en cadenas como las estaciones de servicio Shell y las cafeterías Cabrales.

Cuando tenía 12 años, su abuela lo llevó a conocer a Fernando Aguerre, un ícono de la cultura del surf y fundador de la marca de indumentaria Reef. “Me contó como creó su empresa. Siempre me inquietó que la gente invirtiera en traer marcas de afuera en lugar de hacer una que representara a los surfistas argentinos”, cuenta Rodríguez.

Compraba telas, las mandaba a cortar y estampar, y luego vendía sus productos bajo la etiqueta Che Surf. En 2016, con 15 años, empezó a organizar eventos para promocionar su marca y mantener activa a la actividad surfer durante los fríos inviernos marplatenses. Hoy la marca está presente en surfshops con sus mallas, remeras, medias y sombreros, además de tener su propia tienda online.

El café surgió en 2021 como un proyecto en conjunto con el surfista Leandro “Lele” Osuna. “Se abrió la posibilidad de tener ese local, pero no daba solo para vender ropa así que le sumamos la parte de cafetería”, señala Rodríguez. Y agrega: “Quería diferenciarme de los demás cafés de la zona, entonces aposté por el cold brew“.

Cada lote lo preparaban en grandes jarras, pero tardaba alrededor de 24 horas en estar listo. “Mucha gente lo tomaba y, cuando nos quedábamos sin bebidas, no podíamos hacer otra en el momento. Ahí pensé en tenerlo listo en latas, como lo hacían las cervecerías“, explica.

La receta para enlatar café frío

El año pasado lo dedicó por completo a desarrollar el producto. Primero investigó el proceso de elaboración y enlatado de las cervecerías para entender cómo llevarlo a una menor escala. En esa instancia fue clave la colaboración de su tío y padrino Leo Ferrari, fundador de Antares. A su vez, al proyecto se sumaron sus primos Emiliano y Facundo Ferrari, ingenieros químico y electromecánico, respectivamente, y Martín Bjerrum, licenciado en Salud e Higiene.

“La mayor complicación era la tecnológica porque lo nuestro es un nitro coffee, es decir, no tiene gas sino que se le inyecta nitrógeno. Eso logra que tenga buena espuma”, detalla el emprendedor. Tras varias pruebas y una inversión de u$s 20.000, a principios de este año alquilaron una fábrica junto a “El Pato” de Punta Mogotes, crearon un dosificador manual de nitrógeno y lanzaron el primer lote de 500 latas.

Esto les permitió desarrollar nuevas opciones más allá del cold brew clásico. Lanzaron el Power Shot, una alternativa con más café y pensada como una bebida energética; y Brew Tonic, una versión con agua tónica artesanal elaborada en la misma fábrica. Aquella primera tirada se la vendieron a Cabrales, que había participado como consultor cafetero del proyecto.

De Mar del Plata a Bangladesh

La demanda los llevó a alquilar un dosificador automático de nitrógeno y aumentaron la producción a 10.000 latas. Hoy tienen clientes variados, desde la cadena de estaciones de servicio Shell en Mar del Plata hasta tiendas gourmet e incluso gimnasios y oficinas. El precio de cada lata varía según el producto: el Cold Brew clásico cuesta $ 1000 en la tienda online de Deseado, mientras que el Power Shot se vende a $ 1100 porque tiene más café.

El costo está determinado, en gran parte, por el valor del café, que al ser importado está atado a las variaciones del dólar. “Usamos grano arábigo de Colombia y Brasil que le compramos a un importador. El café pesa entre un 50 y 55% en el costo final”, apunta Rodríguez. En la fábrica muelen los granos, producen el agua tónica y maceran la bebida final en tanques de 1000 litros.

Recientemente Juan Valdez anunció su incursión en el formato ready to drink en botellas individuales. Por el momento, el producto solo está disponible en Colombia.

En poco tiempo la marca logró hacerse conocida dentro del círculo cafetero nacional. Ya logró ventas en Bariloche, Neuquén, Mendoza, Corrientes, Misiones, Córdoba y La Rioja. El objetivo del emprendedor es alcanzar una producción mensual de 20.000 latas en 2024.

Y al interés nacional también le sumaron algunas propuestas de exportación. “Hay interesados en importar el producto desde Paraguay, Uruguay, Bangladesh y Brasil. Lo de Bangladesh quizá lo concretemos porque no es masivo, sino para llevar productos que representen al país. Lo de Uruguay y Paraguay es puntual así que también seguramente lo haremos”, asegura.

En tanto, el mercado brasileño maneja otros volúmenes. “La propuesta es para llegar a una cadena de supermercados, pero creo que es demasiado pronto. Lo veo como opción a mediano plazo”, analiza.

Fuente y foto: El Cronista