Desde Lavalle, Oliodioro viene construyendo mucho más que una marca de aceite de oliva. Con una fuerte raíz familiar, producción integrada y una estrategia enfocada en la educación del consumidor, la empresa mendocina busca posicionarse dentro del segmento gastronómico apostando a la calidad, la autenticidad y la conexión directa con quienes consumen sus productos.
El proyecto nació hace aproximadamente 20 años, cuando la familia decidió darle valor agregado a la producción olivícola de la finca. Hasta ese momento, el foco estaba puesto principalmente en la producción de materia prima, pero la idea fue comenzar a elaborar sus propias aceitunas de mesa y aceite de oliva virgen extra utilizando aceitunas provenientes de sus propios olivares.
Ese modelo productivo es hoy uno de los principales diferenciales de la marca. Según explica Franco Galeotti, quien actualmente lidera la nueva etapa de la empresa familiar, trabajar con aceitunas propias les permite controlar todo el proceso y definir el momento exacto de cosecha según el destino de cada variedad.
“Creemos que la calidad del aceite de oliva empieza en la aceituna y en las decisiones que se toman en el campo”, sostiene.
La integración entre finca y fábrica también cumple un rol clave dentro del proceso productivo. Los olivares están ubicados prácticamente junto a la planta elaboradora, lo que permite minimizar el tiempo entre cosecha y extracción, un aspecto fundamental para preservar frescura, aromas y calidad sensorial en un verdadero virgen extra.
Actualmente, Oliodioro comercializa sus productos en Mendoza y en distintos puntos del país, mientras avanza en una estrategia de expansión orientada al canal gastronómico y restaurantes.
El desafío de educar al consumidor
Más allá del producto, uno de los ejes centrales de la marca está puesto en la educación. Para la empresa, el mercado argentino todavía tiene un amplio camino por recorrer en materia de cultura olivícola y conocimiento sobre el aceite de oliva virgen extra.
“Más que un error del consumidor, hay mucho desconocimiento y falta de cultura sobre el aceite de oliva en Argentina”, afirma Franco. Y agrega: “Todavía falta mucha información clara y accesible para que la gente pueda elegir mejor”.
En ese contexto, las redes sociales y el contenido digital se transformaron en una herramienta estratégica para la marca. A través de sus plataformas, comparten información sobre procesos de elaboración, diferencias entre calidades de aceite, aspectos nutricionales y sensoriales, además de consejos para aprender a reconocer un verdadero virgen extra.
Uno de los conceptos que buscan desmitificar es la idea de que un aceite de oliva de calidad debe tener sabor u olor a aceituna.
“Un verdadero virgen extra puede tener aromas herbales, notas a tomate, almendra, pasto recién cortado o frutas, dependiendo de la variedad y del momento de cosecha. Es un producto mucho más complejo sensorialmente de lo que la mayoría imagina”, explica.

Franco Galeotti lidera la nueva etapa de la Oliodoro.
Reconocimiento internacional y foco en la calidad
El trabajo realizado por la empresa también comenzó a recibir reconocimiento dentro del sector. Recientemente, Oliodioro obtuvo la Gran Medalla de Oro en Cuyo Oliva 2025, uno de los concursos más importantes vinculados al mundo olivícola en la región.
Para la empresa, este tipo de distinciones funcionan como una validación del camino elegido y del foco puesto en la calidad antes que en el crecimiento masivo de volumen.
“Queremos construir una marca reconocida, pero sobre todo una marca coherente. Que lo que comunicamos sea realmente lo que hacemos todos los días”, señala Galleoti.
Una nueva etapa para la empresa familiar
Para Franco Galeotti, asumir un rol más activo dentro del proyecto familiar también representó un desafío personal.
“Durante mucho tiempo tuve ganas de involucrarme desde otro lugar dentro del proyecto familiar, pero muchas veces el miedo o quedarse en una zona de confort hacen que uno postergue ciertas decisiones”, cuenta. Y concluye: “Hoy siento que continuar con Oliodioro es también animarme a aportar mi propia visión, nuevas estrategias y una mirada más enfocada en conectar con el consumidor actual”.
Con foco en el crecimiento digital, el fortalecimiento del e-commerce y el posicionamiento de marca, OliodiOro apuesta a consolidarse dentro del universo gastronómico premium argentino sin perder su esencia familiar ni su vínculo con el origen.
Fuente: PaP Mendoza