Su historia está ligada al desarrollo de la viticultura en la región, la cual comenzó a desarrollarse significativamente a partir del siglo XIX cuando los inmigrantes europeos, principalmente italianos y españoles, trajeron sus conocimientos y variedades de uva. En este contexto, Vista Flores comenzó a destacarse dentro de Mendoza debido a sus condiciones climáticas y características del suelo. Ambas favorables para el cultivo de la vid. A pesar de su extensión, no existen grandes diferencias de altura y dentro de los estándares del valle se la considera una zona cálida y con baja incidencia de heladas.
Su nombre, “Vista Flores”, proviene de la combinación de dos palabras: “vista” y “flores”. Algunas historias indican que hace referencia a las hermosas vistas panorámicas que ofrece la región. Como así también a la abundancia de flores que crecen en el área. La zona es conocida por su paisaje montañoso, con paisajes espectaculares hacia la cordillera de los Andes.
Vista Flores cuenta con una superficie de alrededor de 1160 hectáreas plantadas. Algunas con los viñedos más antiguos del valle de (más de 80 años). Sus límites están fijados al oeste con la IG Los Chacayes, al este con el rio Tunuyán, al sur con la IG La Consulta y al norte con Los Sauces y Colonia Las Rosas.

Dentro de la IG se encuentran viñedos de reconocidas bodegas como: Ernesto Catena Vineyard, Antucura, Esmeralda, Catena Zapata, Finca El Origen, Clos de los 7, Monteviejo y Altos Las Hormigas (esta última realizó las gestiones para que fuera declarada Indicación Geográfica. Recordemos que formalizar su identidad como una Indicación Geográfica (IG) es el proceso que busca proteger y promover los vinos que reflejan las características únicas del terroir, en este caso, de Vista Flores.
José Mounier (h) es el Gerente de enología y viñedos en Bodega Monteviejo, quien nos explica que “Vista Flores posee una altura media alta de 1.100 metros sobre el nivel del mar y una amplitud térmica muy interesante. Es un lugar con una importante pendiente (cerca del 5%). Esto hace que sea una región muy protegida en cuanto a las heladas. Su suelo formado por aluviones se caracteriza por ser pedregoso con una textura algo arenosa también. Pero la cantidad de piedra es lo que le va a dar ciertas características al vino”.

El reconocido Geofísico Guillermo Corona desde su @geografíadelvino describe a esta área de la siguiente manera: “A nivel de suelos se puede hablar de dos grandes dominios. Hacia el este del pueblo y de la RP92, los suelos son cortos y dominados por el río Tunuyán, con mucha piedra redondeada, moderna, sobre la que se apoya una capa de material franco arenoso. Del pueblo hasta la montaña y la Clodomiro Silva los suelos son mucho más profundos y con mayor participación de limos, con ocasionales piedras a más de 2 metros de profundidad. Estos suelos profundos corresponden a la porción distal del abanico de La Remonta, que domina el vecino Campo Los Andes”.

Con respecto al clima, según José Mounier (h) la IG Vista Flores tiene una ventaja: “Está en una zona que podemos caracterizar como templada. Ni muy calurosa, ni muy fría. Entonces, este clima templado nos da vinos muy equilibrados. Este clima tiene que ver con que no está tan pegada a la montaña. No hace tanto calor y a la vez es fresco, pero no llega a ser una zona fría donde haya riesgos de heladas tardías”.
Hablando de los vinos y de lo que este terroir les aporta, Mounier destaca algunas características: “La primera que tiene que ver con el porcentaje de piedras del suelo. Esto produce vinos con gran estructura y con potencial de guarda (van a necesitar tiempo para que esa estructura se redondee en boca). Además, tienen una gran profundidad de color y una intensidad aromática muy particular. Se destaca la personalidad que tiene los Malbec en este lugar, con una fruta más roja y algo de frutos negros”.