“Wino Resto Wine” abrió sus puertas en julio del 2025 de la mano del empresario Andrés Massa y de Matías Iwao (único chef, sommelier y propietario de restaurant de Argentina). El objetivo fue convertir su pasión enogastronómica en un restaurant especializado en experiencias vinculadas en acercar a la gente al mundo del vino. Todo esto acompañado de una cocina de producto, bajo la consigna de una excelente relación precio-calidad.

El espacio está ubicado en pleno Palermo (sobre calle Thames). Al ingresar al lugar te recibe una hermosa barra de coctelería y vinos por copa (custodiada por un enorme espejo en la pared que le da amplitud al salón principal). Luces tenues, mesas de madera que aportan calidez y sillas muy cómodas invitan a extender la velada sin mirar el reloj. En el centro, la mística, una hermosa ánfora, que representa los primeros recipientes que guardaron vino hace más de 6000 años.
El arte y la decoración también son un punto a destacar en “Wino”. Largos telares cuelgan del techo sumando color y en otra de las paredes principales dos grandes cuadros dan un sentido homenaje a personajes importantes del mundo del vino. Los trabajadores del viñedo por un lado. Y por el otro, Eduardo López y Susana Balbo (grandes winemakers argentinos) junto a tres de los más importantes comunicadores del vino del país: Fabricio Portelli, Miguel Brascó y Elizabeth Checa.
SU COCINA
Los fuegos son comandados por el chef Federico Gauna de larga experiencia en cocina con vegetales. Él junto a Matías Iwao armaron la carta, bajo la asesoría del reconocido cocinero Darío Gualtieri. El concepto es que no hay división entre entradas ni principales, sino que es todo un mismo menú en el que la gente elige que comer primero y que después, sin etiquetas. Cada plato fue elegido con un propósito, en base a las propuestas que ofrecen.

La experiencia de Gauna con los vegetales explica su presencia en el menú. Desde unos ricos buñuelos de espinaca y hojas de perejil con una emulsión de cilantro, eneldo y limón, pasando por el hummus de garbanzo y remolacha, un terrario de hongos, una ensalada de tomates reliquias de estación, remolacha, ricota y alcaparras hasta un atado de puerros orgánicos con una emulsión de salsa holandesa de Sauvignon Blanc, hongo enoki frito y aceite de ciboullete, que es uno de sus platos insignias.
Si decimos vino, decimos carne. En este punto sugerimos elegir las empanadas de carne cortada a cuchillo, los chorizo con puré de coliflor y cebolla encurtida o un bife de chorizo y un ojo de bife que probé con unas tremendas papas fritas en triple cocción.

Y para el que gusta del pescado, hay baos de pesca curada y un tiradito de pulpo con brunoise de papas, emulsión de aceitunas, cenizas de aceitunas negras y aceite de yerba mate que comeré en mi próxima visita.
EL VINO COMO FOCO
En cuanto al servicio, la particularidad de” Wino” es que no tiene mozos tradicionales. Los que atienden en las mesas son todos sommeliers dispuestos a que la experiencia enogastrónomica sea completa. Tal es así, que Matías (Iwao) inspirado en dos wines bar (uno en Santiago de Chile y otro en Londres) trajo el concepto de flight de vinos. Funciona en formato degustación. Se sirven copas de diferentes vinos y cepas, que invitan a hacer un viaje con los sentidos. En mi caso recorrí las principales zonas vitivinícolas de Argentina con el “Flight Wine Tour”: Naranjo de Marcelo Miras (Patagonia), A Contra Mano Criolla de Jorge Rubio (Oasis Sur Mendocino), Mugrón (Valles Calchaquíes) y Pura Sangre de Ángel Mendoza (Cuyo). Los vinos van cambiando tanto de varietales como de regiones a libre elección del sommelier. La idea es dejarse llevar.

Además del salón principal, “Wino” cuenta con un espacio privado para doce personas sentadas (ideal para presentaciones de bodegas, capacitaciones o catas privadas). Junto a la sala, se puede apreciar una hermosa cava vidriada que alberga lo mejor de los vinos argentinos, algunos de afuera y perlitas de la historia vitivinícola de nuestro país.
Para finalizar la experiencia, llega el turno de los postres. Probamos corazón de curd de limón, kiwi natural y crema cítrica, cubierto por merengue italiano (gran equilibrio entre frescura y dulzor). También el alfajor Koji, relleno de frutos rojos patagónicos, dulce de leche con miso y crema, bañado en chocolate, una bomba helada. También hay arroz con leche en textura de creme brulée con corazón de dulce de leche y limón. Torta ópera, un clásico francés inspirado en la ópera Garnier de París y helados de una de las heladerías más tradicionales de Buenos Aires, como es Scannapieco (prueben la vainilla).

PARA SABER
Dirección: Thames 1347, C.A.B.A., Argentina
IG: @wino.restowine
Datos: No se cobra cubierto ni panera. Y en la mesa sirven sal con y baja en sodio.