Mendoza es una de las Great Wine Capitals, principalmente porque alberga la mayoría de bodegas con propuestas de enoturismo de la Argentina. Y hay para todos los gustos; desde degustaciones profesionales hasta juegos lúdicos, pasando por menús de pasos con maridajes y actividades pensadas para los más chicos, entre otras. Son alternativas tan diversas como atractivas, que pueden alternarse con excursiones y propuestas más ligadas al turismo de aventura como trekking y mountain bike, siempre con la Cordillera de los Andes de telón de fondo.
Desde su creación en 2019, la Argentina es uno de los principales protagonistas de los “Top 50 The World’s Best Vineyards Academy”, una selección realizada por 500 especialistas en vinos y viajes que busca promover el enoturismo y la cultura del vino a nivel global. Y la próxima ceremonia de entrega de premios tendrá lugar en Santiago de Chile, del 16 al 22 de noviembre. Cabe destacar que en varias ediciones la Argentina se quedó con el primer puesto. Y más allá de las posibilidades de cada uno y de los gustos personales, tener en cuenta este ranking es interesante, porque premia a las mejores experiencias en bodegas alrededor del mundo. Siendo un reconocimiento al gran atractivo que genera el sector, y que va mucho más allá de la calidad de los vinos. Hoy, todo establecimiento vínico que desee recibir turistas, sabe que debe brindar al menos algunos de los servicios y entretenimientos que hacen del enoturismo una de las actividades que más ha crecido en los últimos años. Esto se explica porque el vino y su entorno ofrecen innumerables experiencias placenteras.
Los vinos, la gastronomía, el recorrido, la accesibilidad, el ambiente, la atención del personal, el paisaje y la reputación de la bodega, son quizás los factores más importantes del enoturismo, con todo lo que ello influye en el impacto del consumo. Porque a mejor experiencia en bodega, mejor recordación de marca y del concepto de los vinos, repercutiendo directamente en las ventas.
Por otra parte, el 5% de los países productores representa más del 95% del vino elaborado en el mundo. Eso explica que la Argentina sea uno de los destinos más elegidos y con la provincia de Mendoza a la cabeza, porque allí se encuentra más del 70% de las bodegas del país. Hoy, gran parte de las bodegas abre sus puertas al público con diversas propuestas, muchas de las cuales van más allá de la clásica recorrida por viñedos y bodegas, con posterior degustación. Hay bodegas con museos y muestras de arte, con restaurantes de todo tipo, con experiencias alternativas entre viñas; como cabalgatas, paseos en bici o en cuatriciclos y caminatas. También picnic, tardes de relax y hasta clases cocina y yoga. Y cada vez más establecimientos, cuentan con habitaciones para huéspedes o incluso con pequeños hoteles rodeados por viñedos.
La evolución del enoturismo también se dio al ritmo de los vinos que se sirven, porque a las clásicas degustaciones se sumaron catas verticales (mismo vino de distintas añadas), catas por regiones; para conocer la influencia del microclima de cada lugar y como el terruño imprime un carácter único; y juegos para armar el propio blend a partir de los varietales propuestos por el enólogo, entre otras opciones.
No obstante, la gran cantidad de actividades disponibles, la mayoría de los turistas también busca descansar y comer bien. Por eso las bodegas con hospedaje marcan la diferencia, como así también aquellas con restaurante que ofrecen menús de pasos con distintas opciones de maridaje. Esto se está volviendo cada vez más importante, porque es notable como gran parte de la opinión sobre un vino, se forma a partir de las experiencias vividas y, además de la calidad y del estilo de las etiquetas degustadas, la compañía, el entorno, la comida y la atención, juegan un papel fundamental en el disfrute de los turistas.
Si bien la provincia tiene otras riquezas, el vino convoca año tras año a miles de turistas. Al contrario de lo que muchos piensan, el enoturismo es una actividad que propone entretenimiento para todos, incluso para familia con chicos. En Mendoza, donde el marco de la Cordillera de los Andes ya es un atractivo en sí mismo, las alternativas son cada vez más entretenidas y abiertas a todo el público, con actividades que van desde una recorrida por la bodega y los viñedos, hasta una degustación de los vinos en el wine shop. Pero hoy las bodegas ofrecen muchas más experiencias en torno al disfrute del vino. Por eso la gastronomía es uno de los complementos más importantes y que mejor se ha desarrollado, pero no el único. Y las bodegas entendieron que hay que entretener a todo aquel que se digne en ir hasta allí. Es por ello que en los programas hay actividades para todos los gustos, desde juegos infantiles y espacios para dibujo dedicados a los más chicos, hasta la posibilidad de convertirse en enólogo por un día.